Batalla (Leonardo Cárdenas Luque)

Microcuento hallado en la revista Plesiosaurio Nª 3 vol. II.

 

Batalla

SU ENEMIGO: seis patas sobre la piedra que se mueven mejor en la noche. Él, armado con la escoba, agitaba las hojas cercanas. El enemigo asomó sus antenas, y el niño podría jurar que se las quitó cuando las cerdas sucias aterrizaron sobre el suelo. El insecto alzó vuelo desde una maceta, hacia las escaleras. Un poco más y llegaría a la puerta vecina, por donde se filtraría fácilmente, de ahí seguiría el camino a la cocina, donde encontraría algo que lo aliviaría.

El niño, impulsado por la extensión de un combate que duraba demasiado, atacó sin piedad el escalón superior. El insecto se movía como condenado a muerte, y un segundo después…

—Acá está, madre.
—Ponla en la olla.
Ese día el menú supo a victoria. 

Encontrando la acción principal en un cuento

Esta es una tarea habitual en el análisis de cuentos, pero dependiendo de la complejidad de la narración, es más -o menos- fácil encontrarla.

La acción principal es aquella que da sentido a la historia. Por sentido debe entenderse coherencia y curso de la historia. Para saber si la acción que escogiste es la principal, prueba a cambiarla. Si todo lo posterior adquiere otro o pierde significado, pues estás en la dirección correcta. Si por el contrario, la narración no pierde sentido, quizás la acción principal se encuentra en otra parte.

En ocasiones la acción principal puede ser tan solo un punto de partida (quizás en la introducción, o no), y todo lo demás es un monólogo, o una narración creada a partir de ese punto. Puede encontrar en el principio de la historia, mas no necesariamente en las primeras páginas. Quizás te des cuenta de ella una vez que estás en el desenlace de la historia, y piensas en qué lo provocó.

Comprando ropa

Comprar ropa es una de las actividades que más evito… y una en la que más me demoro, cuando finalmente me entrego a ello. Como cuando compro películas. Déjenme explicar esta aparente contradicción.

No me gusta comprar ropa porque nunca encuentro algo que realmente me guste, me haga feliz. Pienso que sin este detalle, cualquier prenda cumpliría su función vital, es decir, cubrir nuestra desnudez en público. Y para eso hay una gran variedad de productos y accesorios. Entonces, a falta de una prenda feliz, y después de dar varias vueltas, empiezo a escoger las prendas según las que más necesito, que más me sirvan… y luego empiezo a concentrarme en mis colores favoritos.

Tim Parkinson en Flickr

Tim Parkinson en Flickr

No sé cuántas horas he pasado buscando una camiseta, un pantalón, o un par de zapatos agradables. A veces voy de un centro comercial a otro, o visito varios locales de un mismo centro comercial. En ocasiones recorro el lugar antes de almorzar, y después continúo. Como generalmente uso medias dispares, en ciertas ocasiones los vendedores de zapatos se han reído de mis calcetines. Y como no me gusta ir a los vestidores, aprovecho algunas técnicas para medir la ropa sin ponérsela (saben de otras, por favor compártanlas):

  • medir el ancho del pantalón alrededor del cuello.
  • colocar una camiseta solo por las espaldas.
  • medir un calcetín en el puño (desde la punta hasta el talón).

Mi problema con la ropa viene desde el colegio. Recuerdo que durante una época quería tener ropa de marca, tanto porque mis amigos de entonces también las usaban, como porque me parecían mejores y bonitas. Luego tuve una época hippie en la que decoraba mis camisetas viejas, y hasta me hice unas rastas que finalmente tuve que cortarme, cuando encontré un bicho en mi cabeza.

De todas esas experiencias me quedé con que debía conseguir suficiente dinero para poder mandar a hacer mis propias prendas. Y claro, ya con un trabajo fijo eso parecería estar cerca, pero no es así: estoy estudiando música, y ahorro para mi posgrado. Quizás en Literatura, o Antropología, o Semiótica. O un pregrado en Música. Quién sabe…

Microcuentos Tuiteros 88

No creía en la magia, hasta que el malefició le alcanzó: entró por su nariz, llenó sus pulmones, lo congeló desde dentro.

Le dijeron que sería mejor si llevaba una rosa, no le dijeron cómo arrancarla. Entregó un sangriento tributo de amor.

Ritual: Bailaron, bailaron y bailaron pero la única agua que cayó fue salada, fue la que transpiraron.

Ya no podía seguir sus pasos, cuidar su sombra. Tampoco espiarla ni contemplarla: ahora tenía una orden de restricción.

Y cuando reunió a las hormigas necesarias para la carga, el niño finalmente puso la basura en su lugar.

 

Michael Phillips en Flickr

Michael Phillips en Flickr

Breve comentario sobre la Literatura de Kafka

Esto surgió al responder una de las preguntas de Quora:

¿Cómo influyó Franz Kafka en la Literatura del siglo XX?, ¿cómo influyó en  otros, en términos de estilo, pensamiento filosófico o género literario?

Dan Strange en Flickr

Dan Strange en Flickr

Yo le leído y estudiado a Kafka por mi cuenta, y estoy en desacuerdo con lo que me enseñaron en el colegio, que el estilo de Kafka era el absurdo, y nada más. Algunos autores inclusive lo llaman el maestro del absurdo. Otros clasifican a Kafka de surrealista, debido a los rasgos fantásticos que atraviesan su obra. Yo creo que Kafka fue una persona bastante sensible, y su estilo está predominado por sus intentos de transmitir esa sensibilidad al mundo. Pienso que Kafka no escribió enfocándose en ser absurdo, por lo tanto, su verdadera influencia solo alcanza a quienes vislumbran algo más que el absurdo en sus libros. Su estilo de escritura es simple porque su contenido, las ideas que plantea son lo que hace funcionar la historia. No obstante, cuando usa el narrador en  primera persona, el lector puede encontrar una sorpresa, y descubrirse leyendo las palabras de un gorila, un perro, o un roedor. Kafka también influyó a filósofos principalmente por las paradojas de sus historias, las cuales usualmente dejan la respuesta al lector. Por ejemplo, en Ante la ley, el hombre muere esperando que la puerta de la Ley se abra, y entonces, en ese preciso momento, le dicen que nadie más que él podía haber pasado por esa puerta. Uno de los hechos más relevantes de Kafka es que después de leer sus libros, uno observa el mundo con diferentes ojos.

 

 

Microcuentos Tuiteros 79

Le dijeron que las alas le quedarían cortas para tanto cielo. Aún así despegó, dirigiéndose al mar.

Guardó el lápiz pero no el dibujo, y a la medianoche, el pequeño monstruo salió a convertir sueños en pesadillas.

Sabía que podía conseguir otro, que de todas formas solo lo había conocido por un día… No pudo despedirse de su cachorro.

Tenía el plan de escape perfecto, y si continuaba adelgazando, muy pronto podría subir por los rayos del sol.

Había sido un gran concierto, espectacular, pero el piano no era suyo, y no podía llevárselo.

 

Ian Gallagher en Flickr

Ian Gallagher en Flickr