Sobre las aventuras de usar el transporte público

No supongo, sé que en otras partes del mundo hay mejores servicios de transporte público que acá. Y por ende, también los habrá peores y nauseabundos; después de todo, el mundo puede ser un lugar injusto, o de supervivencia; elija usted la perspectiva.

Ukranian Taxi en Flickr
No es un transporte de aquí pero la situación es la misma

 

En fin, solo voy a describir cómo es subirse al bus en esta parte del mundo:

Paradas

Las paradas poco a poco están dejando de ser un mito y empiezan a ser utilizadas. Antes no se dudaba de su existencia, pero todos dábamos por sentado su inutilidad: los buses paraban donde ellos querían, y a veces hasta donde el usuario solicitaba. Ahora las paradas hasta tienen horarios y rutas… y bueno, puede que no sepas cuánto va a tardar el bus en aparecer, pero por lo menos cogerás el indicado.

Buses

Como en todas partes, hay buenos y malos buses, ya sea por el mantenimiento o por la servicio. El servicio se paga al ingresar al cobrador de turno, o este lo recoge después, recorriendo y atravesando el bus. Hay cobradores que a veces saludan y que a veces responden al saludo. También es interesante ver cómo en ciertas ocasiones el cobrador y el conductor cambian rápidamente los roles. Cuesta 0.25 centavos de dólar, y a veces resulta increíble la distancia que se puede recorrer con tan poco. Se puede atravesar, si no toda, la mayor parte de la ciudad.

Servicios ambulantes

Algo que a momentos resulta muy incómodo es la subida de vendedores ambulantes, sobre todo cuando suben uno tras de otro, con sus gritos, sus historias, sus ofertas amenazantes… En lo personal yo rechazo coger cualquier producto, a menos que de verdad lo necesite, como algo de papelería o alguna golosina. No siempre son vendedores los que suben, a veces también son músicos, payasos… En fin, gente cuyo objetivo es pedir dinero.

blmurch en Flickr

Las calles

Hay mejores tramos que en años anteriores, aunque de todas formas hay obstáculos que cada conductor aprende a sortear. Por todas partes de la ciudad hay subidas y bajadas, y dependiendo del ánimo competitivo o suicida del chofer, uno termina más o menos golpeado al descender

(in)Seguridad

No me ha pasado pero sí hay robos en los buses. Me han intentado robar, sentándose a mi lado y amenazándome; afortunadamente, me he librado a base de palabrería e ingenio. En general hay que vigilar las cosas que carga uno, pues hay  ladrones que hábilmente hacen cortes en bolsos, carteras y mochilas.

En resumen

Ir en autobús puede ser una experiencia estresante si todas estas malas experiencias se juntan en un solo viaje… No siempre es el caso, pero puede suceder. A veces hay buses silenciosos; son casos raros porque si no se escucha la música del conductor, están los chismes de todos los pasajeros. Cuando era colegial solía prestar atención a estas conversaciones. Hoy en día, si no subo con los audífonos puestos, por lo menos debo llegar algún libro.

Microcuentos Tuiteros 92

Parecía que había caído, o acostado a descansar, pero desfallecía, y solo él escuchó los últimos latidos de su corazón.

Cruce de miradas en el metro: Ella sonreía, él sonreía… pero ambos habían cogido la mano de un extraño.

Ian Muttoo en Flickr

La tregua terminó inesperadamente, y el ratón jamás probó su última cena.

La piña colada acabó con el equilibrio del frutero, y en el suelo no hubo una ensalada sino un basurero de frutas.

A enredar los cuentos (Gianni Rodari)

Eileen en flickr

-Érase una vez una niña que se llamaba Caperucita Amarilla.

-¡No, Roja!

-¡Ah!, sí, Caperucita Roja. Su mamá la llamó y le dijo: “Escucha, Caperucita Verde…”

-¡Que no, Roja!

-¡Ah!, sí, Roja. “Ve a casa de tía Diomira a llevarle esta piel de papa”.

-No: “Ve a casa de la abuelita a llevarle este pastel”.

-Bien. La niña se fue al bosque y se encontró una jirafa.

-¡Qué lío! Se encontró al lobo, no una jirafa.

-Y el lobo le preguntó: “¿Cuántas son seis por ocho?”

-¡Qué va! El lobo le preguntó: “¿Adónde vas?”

-Tienes razón. Y Caperucita Negra respondió…

-¡Era Caperucita Roja, Roja, Roja!

-Sí. Y respondió: “Voy al mercado a comprar salsa de tomate”.

-¡Qué va!: “Voy a casa de la abuelita, que está enferma, pero no recuerdo el camino”.

-Exacto. Y el caballo dijo…

-¿Qué caballo? Era un lobo

-Seguro. Y dijo: “Toma el tranvía número setenta y cinco, baja en la plaza de la Catedral, tuerce a la derecha, y encontrarás tres peldaños y una moneda en el suelo; deja los tres peldaños, recoge la moneda y cómprate un chicle”.

-Tú no sabes contar cuentos en absoluto, abuelo. Los enredas todos. Pero no importa, ¿me compras un chicle?

-Bueno, toma la moneda.

Y el abuelo siguió leyendo el periódico.

Historia de Gianni Rodari

Microcuentos Tuiteros 91

Sonríe y da media vuelta. Y él ya no puede contemplarla, no los separan unos metros, hay toda una galaxia de distancia.

La pluma y el avión de papel se encontraron en el aire. La una caía, el otro flotaba. Ambos tenían la sensación de volar,

La mano fue hacia un lado, la cabeza al otro; los lentes permanecieron en su sitio. La lectora dormida y el villano vivo.

Siempre evitaba dejar la tristeza en su instrumento. A veces se le iba una lágrima, pero eso se podía limpiar.

Megyarsh en Flickr

 

 

Aproximación a mis lectores… “Conociendo” Senegal

Esta es una nueva sección dedicada a la diversidad de países que han llegado a este blog, ya sea por accidente o gracias a una búsqueda microliteraria. Creo que es una suerte de homenaje… después de todo, ¿cuál era la probabilidad de ser visitado desde allá? Por lo mismo, los post serán superficiales, informativos, pues ya se sabe que hay miseria en el mundo, y hay miserables que gobiernan, y está en cada quien sobrellevarlo, afrontarlo, combatirlo…

Y ahora, manos a la obra… inauguramos esta sección con…

Senegal

Nicolas Raymond en Flickr

Queda al oeste de África y debe su nombre al río Senegal. El clima es tropical y tiene dos estaciones: la seca y la lluviosa. Es un país de extensas planicies cuyas únicas montañas se encuentran al sur, de las cuales salen ríos principales como el Senegal y el Gambia. Cuenta con una población de aproximadamente trece millones en un territorio de poco más de 196000 km2. Tiene una gran variedad de grupos étnicos. Los más numerosos son: wólofs, peuls, sererers, diolas, malinkés, soninkés, entre otros. Es uno de los países más visitados en África.

En Wikipedia

Mucho antes de la llegada de los europeos y el negocio y la masacre de la esclavitud, Senegal fue un punto clave para el desarrollo de rutas a través del Sahara, que conectaban el oeste con las zonas costeras en el norte. Perteneció a Francia hasta 1964, cuando finalmente se independizó. Cabe mencionar que la lucha por la independencia empezó en 1914 con Blaise Diagne, que usó las máximas francesas: Igualdad y Libertad. Sin embargo, fue después de la Segunda Guerra Mundial que los movimientos de independencia ganaron popularidad. En 1964 Léopold Sédar Senghor se convirtió en el primer presidente de Senegal.

Y en la parte desinformativa, cabe mencionar que África es un continente que no estaba en mi lista de lugares por conocer, pero le he tomado interés porque a mi mamá le ilusiona bastante; el filme África mía, tiene la culpa.

Fuente: www.our-africa.org

Niokolo-Koba National Park

Tambores africanos

Por acá una lista de reproducción en Youtube con la música de Senegal.

Microcuentos Tuiteros 90

El bosque protegido poseía altas medidas de seguridad. Los únicos humanos que había, eran los que estaban en exhibición.

Manipulando su mente, los extraterrestres hacían enfadar y entristecer al humano. Una y otra vez. No parecía algo mortal.

Iba a entregarse al rezo, cuando apareció el destello, y todo quedó inconcluso, a la deriva… desintegrado.

Lo difícil no había sido escapar de la Tierra, lo difícil era ser el único humano sobreviviente.

Uss iowa bb-61en Wikimedia Commons
Uss iowa bb-61en Wikimedia Commons

Microcuentos Tuiteros 89

Tamahaji en Flickr

No era cuestión de afinación: estaba triste, y se lo contagiaba a la guitarra.

Arrebato: Finalmente el viento pudo contra la voluntad de la hoja, y la llevó consigo.

Una hoja reseca parecía que ya no tenía vida, hasta que el viento la hizo polvo en una última danza.

Las parades no dejaron de derretirse cuando lo llevaron al hospital. Desapareció del mundo con una gran ilusión.