51-55

51
La guitarra no supo que era su último concierto, hasta que la estrellaron contra el suelo. Nadie se compadeció de su dolor: los gritos de las personas estaban con el asesino de instrumentos. La batería empezó a temblar.

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De su experimento fallido, ya nadie se acordaba. Inclusive se habían olvidado de él, o lo daban por muerto. Y como cada mañana, el científico miniatura cabalgaba sobre su gato hacia el jardín, entregado a su nueva vida de agricultor.

53
Pensó que solo se había quedado dormido un par de horas más, no días enteros. Y por su descuido, la ciudad había dejado de contar con él, ya no tenía privilegios. Como las autoridades no lo reconocían, los demás ciudadanos también hicieron caso omiso de él. Sus parientes no lo recordaron hasta el momento del entierro.

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Cuando el ciudadano aceptó su locura, las autoridades extraterrestres se miraron entre ellas y sonrieron.

55
La playa parecía el lugar perfecto para probar sus poderes. En el día, la chica manipuló  las olas según su voluntad, pero el mar empezó a vencerla en la noche, y tuvo que abandonar la lucha. ¿Algún día podría controlar el agua de la noche? Entonces vio cómo un barco avanzaba hacia ella montado sobre una ola. Sonrió.

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46
Finalmente se levantó de la cama -no sabía de dónde sacaba fuerzas para hacerlo-. Empezó a cepillarse el cabello, y a recuperar la sonrisa mientras se limpiaba las lágrimas y se retocaba. El rastro de tristeza fue eliminado gracias a la baja resolución de la cámara. Al otro lado de la pantalla, su sonrisa parecía genuina.

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Con el tiempo, su capacidad de escuchar los pensamientos de los demás había disminuido, y ahora solo podía escuchar tres o cinco al día. Por eso se había vuelto más observador, para elegir su presa con mayor precisión. Capturar escritores no era tarea fácil.

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El humano iba dormido sobre el lomo de su amo. El humano tenía sueños felices e inclusive reía mientas dormía. No sabía que lo iban a estirilizar.

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Conforme se acercaban, las arañas perdieron su negrura y se volvieron blancas y relucientes, y se hicieron polvo al caer frente a la cabeza de Medusa.

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El golpe fue tan contundente que la víctima cayó en el acto. Los ladrones desordenaron sus prendas al rebuscarlas, la cabeza había caído junto a varias botellas de licor. Se sospechó de su muerte cuando el borracho no respondió a las patadas del policía.

Microcuentos Tuiteros 78

  • Por un instante se preguntó si estaba obrando bien o mal. Luego se puso el casco, tomó su espada, y dejó de pensar tonterías.

 

  • Estaba dispuesto a terminar su vida. No sabía cómo, pero estaba decidido. Una brisa le echó la vida en la cara. Y no murió.

 

  • La lluvia se abrió paso a pesar de la densidad del bosque, pero ya era demasiado tarde para el moribundo.

 

  • Y en su intento de sonar por sí sola, la guitarra cayó de cabeza para animar a su guitarrista.

 

  • Después de los rayos y el incendio, fue como si nunca hubiera existido el bosque, como si la vida no hubiese bailado allí.

 

Evan Leeson en Flickr

Evan Leeson en Flickr

El amor es tan poderoso como un trueno, y más devastador

Como si fuera invierno. Miraba por la ventana como si fuese invierno, oscura, fría, atravesada por la lluvia. Estaba triste, no veía el sol ni la alegría de la gente. Simplemente miraba, recordaba, y lloraba.

Seyed Mostafa Zamani en Flickr

Seyed Mostafa Zamani en Flickr

 

Este microcuento lo inventé mientras rellenaba un formulario para un concurso de microcuentos de invierno. Y no, no tengo ventanas en mi cuarto, y si las tuviera, pasaría viendo al cielo, no a los peatones.

Microcuentos Tuiteros 77

La inundación finalmente lo despertó. Se sentó, extendió el brazo y, sonriente, empezó a rescatar a sus humanos.

No disfrutaba matar pero le era necesario. Se unió al ejército, pero no murió en la guerra sino durante el entrenamiento

El cubrecama sobrevivió arrebatos de amor y de odio, pero finalmente fue abatido por la nueva marca de detergente.

Era un simple paseo hasta que vio un dinosaurio. Se despertó del susto: su dinosaurio permanecía dormido, enjaulado.

Al final los bailarines no se besaron, y eso rompió el corazón del espectador, quien no abandonó en silencio la sala.

 

Aracelota en Flickr

Aracelota en Flickr

Cuando cerró los ojos

Cuando cerró los ojos vio cómo los ángeles descendían a su encuentro. Ni siquiera se cuestionó si los merecía, apenas sonrió. Uno tras otro, aparecieron los mejores momentos de su vida. Se sintió en verdad tranquilo, hasta que uno de los cuervos le picó el ojo.

Hartwig HKD en Flickr

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Búsqueda de la amistad

Brian Luster en Flickr

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Desde que recuerdo he estado buscando amigos.

Soy hijo único, y obviamente tenía que usar mi imaginación para burlar a la soledad. Por suerte, perros y gatos nunca han faltado en mi casa, así que generalmente me llevo bien con ellos. En la escuela tuve un amigo y un par de enemigos. No me quedan muchos recuerdos de amigo. Se llamaba Andrés, era gordito, cara pálida, pelo corto y negro… Una vez tuvo un accidente en un columpio, y creo que eso borró los demás recuerdos que tenía de él.

Lo bueno de tener ‘enemigos’ desde pequeño fue que después de las lágrimas y las quejas, finalmente aprendí a defenderme solo, con puños y con palabras. Cómo no me iban a atacar si era el único morenazo en un grupo de caucásicos. Y además me habían subido de pre-kinder a Kinder en una semana. ¡Me envidiaban! En fin, yo no sabía insultar; de hecho, mi prima (entonces universitaria) fue quien me enseñó mis primeros insultos. Y cuando me dolía lo que me decían y no sabía cómo defenderme, iba directo a los puñetes.

En el colegio tuve excelentes momentos de amistad. En la universidad… también ;) Sin embargo, nunca he dejado de buscar un amigo según el concepto que me hice a partir de los libros. Quizás sea muy idealizado, o quizás no; no soy antisocial ni amargado, pero yo no suelo usar la palabra amigo con la facilidad de los demás. A veces se me escapa, pero siento que miento cuando la pronuncio. Tampoco es una búsqueda que realizo desesperadamente a diario. Para nada. He tenido y tengo momentos de amistad. ¿Un millón de amigos? Solo un millón de momentos amistosos ;)