Encontrando la acción principal en un cuento

Esta es una tarea habitual en el análisis de cuentos, pero dependiendo de la complejidad de la narración, es más -o menos- fácil encontrarla.

La acción principal es aquella que da sentido a la historia. Por sentido debe entenderse coherencia y curso de la historia. Para saber si la acción que escogiste es la principal, prueba a cambiarla. Si todo lo posterior adquiere otro o pierde significado, pues estás en la dirección correcta. Si por el contrario, la narración no pierde sentido, quizás la acción principal se encuentra en otra parte.

En ocasiones la acción principal puede ser tan solo un punto de partida (quizás en la introducción, o no), y todo lo demás es un monólogo, o una narración creada a partir de ese punto. Puede encontrar en el principio de la historia, mas no necesariamente en las primeras páginas. Quizás te des cuenta de ella una vez que estás en el desenlace de la historia, y piensas en qué lo provocó.

Comprando ropa

Comprar ropa es una de las actividades que más evito… y una en la que más me demoro, cuando finalmente me entrego a ello. Como cuando compro películas. Déjenme explicar esta aparente contradicción.

No me gusta comprar ropa porque nunca encuentro algo que realmente me guste, me haga feliz. Pienso que sin este detalle, cualquier prenda cumpliría su función vital, es decir, cubrir nuestra desnudez en público. Y para eso hay una gran variedad de productos y accesorios. Entonces, a falta de una prenda feliz, y después de dar varias vueltas, empiezo a escoger las prendas según las que más necesito, que más me sirvan… y luego empiezo a concentrarme en mis colores favoritos.

Tim Parkinson en Flickr

Tim Parkinson en Flickr

No sé cuántas horas he pasado buscando una camiseta, un pantalón, o un par de zapatos agradables. A veces voy de un centro comercial a otro, o visito varios locales de un mismo centro comercial. En ocasiones recorro el lugar antes de almorzar, y después continúo. Como generalmente uso medias dispares, en ciertas ocasiones los vendedores de zapatos se han reído de mis calcetines. Y como no me gusta ir a los vestidores, aprovecho algunas técnicas para medir la ropa sin ponérsela (saben de otras, por favor compártanlas):

  • medir el ancho del pantalón alrededor del cuello.
  • colocar una camiseta solo por las espaldas.
  • medir un calcetín en el puño (desde la punta hasta el talón).

Mi problema con la ropa viene desde el colegio. Recuerdo que durante una época quería tener ropa de marca, tanto porque mis amigos de entonces también las usaban, como porque me parecían mejores y bonitas. Luego tuve una época hippie en la que decoraba mis camisetas viejas, y hasta me hice unas rastas que finalmente tuve que cortarme, cuando encontré un bicho en mi cabeza.

De todas esas experiencias me quedé con que debía conseguir suficiente dinero para poder mandar a hacer mis propias prendas. Y claro, ya con un trabajo fijo eso parecería estar cerca, pero no es así: estoy estudiando música, y ahorro para mi posgrado. Quizás en Literatura, o Antropología, o Semiótica. O un pregrado en Música. Quién sabe…

Microcuentos Tuiteros 88

No creía en la magia, hasta que el malefició le alcanzó: entró por su nariz, llenó sus pulmones, lo congeló desde dentro.

Le dijeron que sería mejor si llevaba una rosa, no le dijeron cómo arrancarla. Entregó un sangriento tributo de amor.

Ritual: Bailaron, bailaron y bailaron pero la única agua que cayó fue salada, fue la que transpiraron.

Ya no podía seguir sus pasos, cuidar su sombra. Tampoco espiarla ni contemplarla: ahora tenía una orden de restricción.

Y cuando reunió a las hormigas necesarias para la carga, el niño finalmente puso la basura en su lugar.

 

Michael Phillips en Flickr

Michael Phillips en Flickr

Breve comentario sobre la Literatura de Kafka

Esto surgió al responder una de las preguntas de Quora:

¿Cómo influyó Franz Kafka en la Literatura del siglo XX?, ¿cómo influyó en  otros, en términos de estilo, pensamiento filosófico o género literario?

Dan Strange en Flickr

Dan Strange en Flickr

Yo le leído y estudiado a Kafka por mi cuenta, y estoy en desacuerdo con lo que me enseñaron en el colegio, que el estilo de Kafka era el absurdo, y nada más. Algunos autores inclusive lo llaman el maestro del absurdo. Otros clasifican a Kafka de surrealista, debido a los rasgos fantásticos que atraviesan su obra. Yo creo que Kafka fue una persona bastante sensible, y su estilo está predominado por sus intentos de transmitir esa sensibilidad al mundo. Pienso que Kafka no escribió enfocándose en ser absurdo, por lo tanto, su verdadera influencia solo alcanza a quienes vislumbran algo más que el absurdo en sus libros. Su estilo de escritura es simple porque su contenido, las ideas que plantea son lo que hace funcionar la historia. No obstante, cuando usa el narrador en  primera persona, el lector puede encontrar una sorpresa, y descubrirse leyendo las palabras de un gorila, un perro, o un roedor. Kafka también influyó a filósofos principalmente por las paradojas de sus historias, las cuales usualmente dejan la respuesta al lector. Por ejemplo, en Ante la ley, el hombre muere esperando que la puerta de la Ley se abra, y entonces, en ese preciso momento, le dicen que nadie más que él podía haber pasado por esa puerta. Uno de los hechos más relevantes de Kafka es que después de leer sus libros, uno observa el mundo con diferentes ojos.

 

 

Microcuentos Tuiteros 79

Le dijeron que las alas le quedarían cortas para tanto cielo. Aún así despegó, dirigiéndose al mar.

Guardó el lápiz pero no el dibujo, y a la medianoche, el pequeño monstruo salió a convertir sueños en pesadillas.

Sabía que podía conseguir otro, que de todas formas solo lo había conocido por un día… No pudo despedirse de su cachorro.

Tenía el plan de escape perfecto, y si continuaba adelgazando, muy pronto podría subir por los rayos del sol.

Había sido un gran concierto, espectacular, pero el piano no era suyo, y no podía llevárselo.

 

Ian Gallagher en Flickr

Ian Gallagher en Flickr

 

De la falta de orgullo por ser periodista

Si usted ama el periodismo, probablemente le guste García Márquez, así que le dejo este enlace sobre Márquez y la crónica, para que no desperdicie su tiempo en este post.

Y ahora regresemos al título de esta entrada: “De la falta de orgullo por ser periodista”. Analicemos la frase. En primer lugar, orgullo es una palabra que, personalmente, prefiero evitar.  Es un sentimiento/sensación que no comparto. Cuando tengo éxito o recibo felicitaciones me siento feliz, no orgulloso. Mi sentimiento no cambia cuando no me felicitan, pues yo sé cuánto me he esforzado. O no, pues hay trabajos que me resultan fáciles; algo he aprendido en este cuarto de siglo.

Y como si el orgullo no me causase suficientes problemas, además está el periodismo, el cual fue mi única opción en la universidad, pues solo estaba seguro de que no quería estudiar Literatura. La Literatura me encanta, pero solo ahora me planteo seguir un posgrado de Literatura; en ese entonces, tenía miedo de quedarme sin empleo. (Y como a la vida le encanta burlarse de nosotros, hoy trabajo como profesor de Lengua y además soy corrector de textos. Podría hablar más sobre el tema, pero esto iba del periodismo).

Hablo de falta de orgullo porque en esas ocasiones excepcionales, en las que dos personas se turnaba para hablar y escuchar, me preguntan qué estudié en la universidad, o directamente me preguntan si estudié periodismo. Y yo generalmente bajo la cabeza y respondo que sí, y empiezo a explicar las circunstancias previamente mencionadas.

En conclusión: yo llegué al periodismo por casualidad. La redacción, la consciencia social, y el asombro y la interrogación los adquirí leyendo y aprendiendo de la vida, no estudiando periodismo.

(Y si se preguntan de qué hice mi tesis, quizás el tema los tome por sorpresa: un análisis comparativo de dos películas sobre vampiros: Nosferatu y Crepúsculo. Académicamente, pienso que hay varios aspectos en los que se podía haber profundizado. Como lectura, es una disertación bastante entretenida. No, no leí Crepúsculo, y confieso que después de ver el filme varias veces empecé a tener ganas de ver los otros filmes de la saga. Afortunadamente, ya se me pasó).

Microcuentos Tuiteros 87

Ambos llegaron tarde el amor: sus sentimientos no se encontraron, estaban perdidos.

Cada vez que la veía sonreír le parecía menos extraña, y empezó a pasar más junto a ella, para extrañarla menos.

No estaba armado, ni siquiera era violento, pero temblaba terriblemente, y siempre su amor quedaba a medio camino.

Nuevamente, nada salió de la guitarra, y el guitarrista continuó tocando de memoria. La sordera había vuelto a atacar.

Oyó al tren aproximarse, se imaginó corriendo junto a él, saltando, recorriendo el mundo… y su examen seguía sin terminar.

Jelene Morris en Flickr

Jelene Morris en Flickr