Una relación público-privada

,

(esta coma va dirigida a la persona encargada de leerte tu carta, quien pronuncia calle Trices sin recordar nada, y no le llama la atención la exactitud de mi fecha: cuarto de hora para el quince de junio, bajo las iniciales A. I.).

Te escribo durante uno de mis ataques de soledad, sin intenciones de culparte o pedir socorro. Probablemente mis palabras en voz ajena te traspasan y llegan a cualquier oreja. No necesitarás una relectura; bastará preguntar por mí a tus compañeras. De antemano descarto la posibilidad de una cita: ahora nuestros tiempos son incompatibles: mis momentos son escribir, dibujar, madrugar y comer; tus momentos los ignoro. A lo mejor uno de ellos está naciendo en una de tus extremidades, roza a alguien y se vuelve un instante ajeno.

Llevas más de una semana sin acabar de escucharme, y en tu piso ya todos conocen nuestro asunto, tanto quienes te leyeron mi carta, como quienes simplemente escucharon. Conversan sobre nosotros por todo el edificio y nosotros aún no terminamos. Sólo los desocupados están dispuestos todavía a continuar nuestra lectura, y ahora, la carta ha vuelto a mis manos, y soy yo quien te la leo mientras sales al baño… regresas, decepcionada incrédula, no sabría decirlo, atiendo tu estornudo, aquí tienes papel…
– Gracias, ¿puedes indicarme donde te quedaste?
-Sigo aquí…

Steve Parker en Flickr

En estas últimas semanas

He descuidado el blog, lo sé, y lo siento.

Entre las otras cosas que he descuidado está mi diario, mi cuarto, mi aspecto…

Esta aventura de ser profesor a tiempo completo ya se terminó. Estoy contento por haberla tenido, pues la recordaré con gusto cuando me dedique a enseñar música. Considerando las otras materias que impartí como reemplazo el año pasado, fui profesor de: Ciencias Sociales, Literatura, e Informática. Por cierto, mi título es de Periodismo, y me tesis fue sobre cine. (Me encanta la Literatura. Tuve un fuerte impulso a la lectura por parta de mi madre, que nació en una época donde no se veía con buenos ojos que las mujeres leyera; es más, su padre le tenía prohibido leer Literatura).

Cuando di Literatura en Básica Superior y Bachillerato, me faltaron herramientas pedagógicas. Luego, ya con varias herramientas aprendidas, me asignaron Informática, y mi consuelo fue dar Literatura a un curso de básica media. Trabajar con niños fue un hermoso reto. Por supuesto que hubo momentos de conflictos y tensión, así como ocasiones en las que ambos disfrutamos el haber cumplido objetivos. Yo tenía algunas opiniones sobre la crianza, según lo que había observado con mis sobrinos; estar con tantos niños pequeños solo confirmó mis sospechas: para bien, o para mal, todo es culpa de las madres y los padres.

Pero he vuelto a retomar mi diario y los ejercicios literarios de mi viejo cuaderno, así que por lo menos estoy escribiendo más en el papel. Quizás tenga la suerte de dar clases temporalmente, en otro nivel. Mientras, voy cazando trabajos freelance de corrección de textos.

En fin. Tuve unos meses muy agitados, y ahora que me encuentro sin trabajo, me preparo para mi siguiente reto: entrar a estudiar música. En octubre sabré algo más al respecto. Así que cuando no ensayo, estoy terminando mis lecturas, termino de ver películas, series de tv. y animés.

71-75

71

Cada noche dejaba listas las monedas para el bus. Cada noche lo hacía, antes de acostarse. Pero hoy la tristeza es más fuerte, le hace olvidar las monedas, otro día la tarea, el almuerzo…

72

Cada noche asistía al teatro convencido de que no se enamoraría de la cantante, y fracasaba rotundamente. A veces le echaba la culpa al vestuario, y terminaba siendo atraído por los tonos profundos de la mezzo. Cierta noche que llegó mucho antes de lo previsto, se topó con la mezzo en la entrada. Él irradiaba felicidad, nervios, amor… La mezzo se limitó a saludarlo y continuar.

73

La tarea parecía sencilla: escribir un cuento con la palabra destino. Sin embargo la tarde la pasó fuera de casa, y cuando ya creía haber terminado los deberes, descubrió -con cierta decepción- que le faltaba Literatura. Destino... Se lo buscaba o se lo evadía, ¿qué más se podía hacer al respecto? Y con el pasar del tiempo, todas sus tareas quedaron sin hacer.

74

Como cada tarde el caballete espera a su pintor. Cada día contemplaba cómo el sol paseaba a su alrededor, coloreando, ensombreciendo su entorno. A veces sus sueños coincidían con los del pintor. Cuando no, los lienzos solían tener pequeños accidentes. Pasó una noche, otra, otra… En menos de una semana, en la habitación solo permanecía el aroma del pintor.

75

Una vez que todos dormían, la flor se sacudió en su maceta, y comenzó a jugar con la tierra a su alrededor: levantó árboles de tierra, construyó una cascada de tierra, e hizo revolotear a unos pájaros de tierra. A la mañana siguiente, el gato fue culpado de toda la tierra derramada.

MIcrocuentos Tuiteros 95

bored-now en Flickr
bored-now en Flickr

Creía que estaba emocionado mas permaneció mudo, sin sonrisa. Y de su amor solo le quedó la vergüenza.

Y del deseo de abrazar solo quedaron las ganas de regresar a ver, pero ya no había a quien contemplar.

Sacarse y ponerse el corazón parecía fácil en teoría. En la práctica, era un enamorado amargado.

La respiración boca a boca no fue suficiente; la vida del ser amado se extinguió en sus brazos.

 

Cuando el amor toca tu puerta

Fluffisch en Flickr
Fluffisch en Flickr

Sonó el timbre pero no hallé a nadie al abrir. Niños, pensé, o el maldito vecino del frente. Al segundo timbrazo corrí silencioso para sorprenderlo e insultarlo, pero encontré una mirada ingenua que no pertenecía a ningún niño. Era una joven de ropas brillantes, con el cabello agarrado y minifalda. Llevaba lo que parecía una bandeja con varios sobres. Entró abruptamente y sin callar. Hablaba tan rápido y con tanta confianza que estuve a punto de ofrecerle una taza de café. Iba a decirle que estaba de salida, pero nunca me dio la palabra. Fingí atenderla, enfocando mis ojos en sus dientes, sus orejas… Miraba mi departamento de reojo, preguntándome qué la retenía aquí. Dije gracias sin darme cuenta. Ella sonrió, y con habilidad puso una cartera que no había visto sobre sus muslos, y sacó una bolsa plástica. Nuevamente, de su boca solamente retuve algunas ideas. Apenas entendí que el contenido de su bolsa cumplía un papel de higiene. Luego me agradeció y empezó a mirar el departamento con emoción. Poco a poco sentimos la pesadez del silencio. Tardé en comprender que no había empezado a observar la habitación por cortesía, sino para darme tiempo. A los pocos minutos percibí que le sorprendía verme todavía sentado. ¿No le habré ofrecido un café o…? No, no, -respondió- me ofreció un almuerzo. Estaba a pocos pasos de la cocina cuando sentí unos dedos en mi hombro. Era un broma; usted me dio el pésame, le agradecí, y luego se quedó callado. Pensé que usted también es huérfano, y decidí callar. Si me regala un par de minutos más, acabaré por contarle todo acerca de mi detergente… – y entonces le hablé del padre que nunca tuve: inventor casero, cuya única herencia fue la receta de este magnífico detergente. ¿Que si funciona?, ¡pregúntame si es un detergente!

Cuando el dinero atraviesa al ser humano (parte 2)

Por acá la parte 1 del ensayo.

Otro de los motivos del viaje es también alejarse de Duniasha, quien es un recuerdo vivo de la nueva clase social trabajadora. Con o sin intención, las formas de actuar Duniasha confrontan a Andréievna, acostumbrada a una servidumbre visiblemente inferior, y desprestigiada a nivel social. Este acontecimiento no es un hecho aislado de la Historia Rusa, pues justamente, en la transición del siglo XIX al XX es cuando la aristocracia comienza a ser desplazada por una nueva burguesía, nacida en la clase obrera, cuya fortuna se debía al trabajo y no la herencia.

Como actores sociales contrapuestos a Andréievna, están Yasha y Lopajín. El uno, es un trabajador corrompido por las ofertas de su nueva situación económica. El otro, es un nuevo rico, con un comportamiento amigable, y un trato humilde pero tosco. El más rico y viene de la pobreza; representa a la nueva clase media rusa. Si Andréievna representa la aristócrata acostumbrada al lujo, a la vagancia y al confort, Yasha hereda esas maneras y hace lo posible para desentenderse de ellas, hasta resultar desagradable.

Lopajín en cambio conserva el aspecto exterior del aristócrata tradicional, pero su personalidad es, a la vista, la de un bonachón con dinero. Su sentido de mercader se refleja en su visión a futuro, marcada por la prosperidad económica. En estos tres personajes está marcada una relación sentimental con la plata. Andréievna no lo declara, pero además de su hijo también extraña el orgullo que le daba su clase; un orgullo que la exoneraba de mirar altivamente y gastar su fortuna en tonterías. Fortuna desde luego, obtenida por medio del aprovechamiento y la usura, pues no menciona que trabaje en algo. Añora tanto este orgullo, que se siente obligada a dar una limosna exagerada, y a contratar una banda, justo cuando la familia no está en las mejores condiciones.Al parecer las emociones gobiernan a Andréievna, pero no ha perdido la razón en lo que administrar dinero se refiere; da limosna, no por compasión, caridad,  sino porque eso se espera de la gente de su clase.

Luigi Alesi en Flickr
Luigi Alesi en Flickr

Lopajín, un acto aparentemente caritativo y bondadoso, compra el jardín de cerezos de la familia Ranévskaia. Inclusive hay preludio festivo antes de conocer las verdaderas intenciones de la compra. Resulta desconcertante saber que Lopajín compró el jardín en beneficio propio. Es el destructor del orgullo de la familia, con la buena intención de hacerlo: no existía (no se planteó) otra solución al pago de las deudas de la familia. Y su acto ni siquiera despierta la irritación o el odio de la familia Ranévskaia. (Lo cual, inclusive en la mente del lector despistado, le recuerda lo hilarante de la obra). La pérdida del jardín otorga a Andréievna una paz que fue incapaz de ver, o siquiera buscar en las pocas sugerencias que le hicieron al enterarse de su deuda. (Se nombra la posibilidad de pedir dinero a la abuela, pero poco a poco la conversación se bifurca hacia cualquier tema).

El dinero atraviesa la naturaleza humana y descubre a la persona liberándola de etiquetas. Cuando la persona enfrenta una crisis, tiene una tribulación, atrás quedan las etiquetas que la designaban. No importa si fue millonario, si tuvo tal o cual nacionalidad, si hizo o dejo de hacer. Lo que queda es la persona y apenas una palabra que la describa: ridícula. Por esto El jardín de los cerezos es comedia pura: su personaje principal es ridícula, sus extravagancias inducen a la risa.

Hoy es igual al ayer de mañana

Un cuento escrito en mis tiempos de universitario… no recuerdo muy bien la anécdota que lo generó. No me pasó a mí, ni le pasó a nadie, pero algo pasó, tal vez una charla, un desencuentro, o algo que desembocó en esta, digamos, ¿hipótesis?

 

hoyesigualalayerdemanana