Ante todo lo humano (parte 3)

Puedes leer las primeras partes del ensayo en los siguientes enlaces: Parte 1, Parte 2.

Y hablando de la tierra donde creció Pazternack, mencionar a Lara significa hablar de Rusia. Se puede hablar mucho sobre ella, pues su personalidad, sus actitudes se prestan para eso. Ella es encantadoramente misteriosa al principio de la novela, y más tarde se da una explicación que lo explica, sin quitar a Lara su encanto. Probablemente con una buena traducción, se puede inferir que Lara es Rusia , desde mucho antes que lo diga Zhivago. Esta interpretación, una vez que se menciona, no dota de más importancia a Lara, pero sí hace que se le ponga más atención. Está dividida como Rusia: una parte de ella tira para Yuri, otra la devuelve a Antipov, extremos de dos interpretaciones de una misma causa. La una violenta, la otra, pasiva, quizás más intelectual.

Cuando Yuri se distancia de Lara siente un doble sufrimiento, no piede solamente a su amor, sino a Rusia, la Rusia que soñaba al principio de la revolución. No es fortuito este desequilibrio, indecisión de Lara frente a estos dos hombres, representantes de los extremos anteriormente planteados. Yuri busca un medio de establecerse en algún sitio alejado de la guerra, mientras en su mente se mezclan fantasía y realidad. Mezcla que le brinda diferentes resultados literarios en distintos momentos de su vida.  Comentarios sobre lo que sucede en invierno, poemas, e inclusive ciertas ideas políticas que publica y son del agrado del público.

Mart en Flickr

Zhivago lucha por él y por quienes lo rodean, por su incapacidad de adherirse a un bando. Frente a la mayoría, obligada a tomar partido, él tiene la tranquilidad de no tomar ninguno. Es temerariamente neutral, porque elige al individuo como valor, una fuente que la sociedad no puede violentar sin discriminar y orpimir. Zhivago defiende su derecho a ser. Antipov en cambio, desde el principio es un ser  inferior a Zhivago. No en el sentido intelectual, o amoroso. Que se cambie el nombre dice mucho de él como persona, su  incapacidad de ser él mismo, de asumir una personalidad propia, que no deba justificarse ante nadie.

Fue un instigador radical que fue arrestado después de provocar una serie de manifestaciones en Moscú, y, quizás por el amor, o por su falta de voluntad, se dejaba manipular por Lara. La inseguridad que lo habita, hace crecer su descontento. Culpa a la belleza de Lara, a su hija, a su vida de provincia, y soluciona esta crisis enlistándose al primer llamado, y parte a la guerra. Para definirlo, se podría usar la palabra cobarde, inseguro. Cuando lo capturan los alemanes, regresa a una Rusisa distitna, ante la cual se presenta como Strelnikov, el nuevo comisario del nuevo régimen, conocido por su brutalidad y sus ganas de ejecutar y quemar a los Blancos.

¿Por qué esa nueva actitud? Porque es un sobreviviente: su meta fue hacer todo lo posible por sobrevivir y lo logró. Actuaba así, porque en el fondo siempre fue así: tenía fuertes convivciones, desconocidas, porque no eran aquellas que decía en voz alta. Lara lo vincula con Zhivago, así como Rusia une, quieran o no, a Rojos y Blancos. Es interesante analizar la expresión, ¡Qué magistral operación quirúrgica!. Ocurre en un discurso de Zhivago, mientras está bebido. Las palabras que usa no demuestran una embriaguez  etílica, pero sí política, porque celebra una  revolución que parecía no compartir.En conclusión, la sensibilidad es lo que permite, mediante cualquier tipo de mensaje,  devolver un mundo nuevo a partir de uno conocido. Doctor Zhivago es una novela humana, pues narra cómo un hombre actúa contracorriente.

Ante todo lo humano (parte 2)

El ensayo empieza por acá

Esto demuestra una empatía entre el autor y sus contemporáneos, que refleja un descontento colectivo  (en el que se incluía) y una preocupación por decir lo que estaba pasando: una historia al margen de la Historia. Esta segunda naturaleza está inmersa en un ambiente político de peso gigantesco que, con el paso del tiempo, se distancia más de la sociedad que vivió la Revolución Rusa, y se aproxima a la soberanía individual, la creación artística, el amor y la misteriosa geografía de los destinos.

La historia del libro corresponde a individuos del montón, frecuentemente olvidados por la Historia. No tienen un destino digno de ser escrito, lo cual no los hace menos merecedores de ser mencionados. Pasternak se sintió preocupado por esta omisión injustificada, y su forma de recuperarla y reclamarla fue escribir la novela. Sin desmerecer a la Historia ni llevarle la contraria, pues en conjunto, se empieza a inferir un orden y un sentido.

Con la novela se vive la Historia, algo casi imposible de lograr. Es fácil escribir una novela histórica sobre un personaje histórico. Es una experiencia periodística, literaria, y podría pasar hasta por reto personal. Pasternak no se inventa otra Historia. Cuenta su percepción, su desacuerdo. ¿Pasternak eligió aleatoriamente el nombre y el oficio de su protagonista? En alguna parte leí que Yura significa vida, lo cual reafirmaría la intención del autor, de destacar al individuo sobre la colectividad. No al sujeto como héroe o víctima, sino como símbolo, ¿de la vida?, ¿del destino? Cada lector puede decidir lo que simboliza.

The Society of Swedish Literature in Finland en Flickr
The Society of Swedish Literature in Finland en Flickr

Que además Yura sea médico, nos dice mucho sobre el autor y su forma de enfrentar la revolución: un doctor, al contrario que los militares o cualquier persona armada, se dedica a preservar la vida. Inclusive así se mantiene la idea de lo individual: suena esperanzador, pero en realidad es absurdo creer que un solo médico puede salvar a la humanidad. Tal vez al inventar una nueva fórmula para evitar enfermedades. Es utópico creer que, de vida en vida, un doctor puede curar a la humanidad. Lo individual se presenta a lo largo de la novela, en oposición a lo que se esperaría de semejante tema, mediante el vínculo con las dos naturalezas que mencioné antes.

Hay momento específicos en los cuales la naturaleza llega a ser más contundente que lo sucede con los personajes. No es un simple espacio, o un adorno elaborado. Ella también es protagonista de una sensación, por ejemplo en las escenas de nieve, casi siempre acompañadas por una brisa u otro indicio de viento, que significa mucho más que eso: en el silbido del viento, puede estar su lamento por verse enfrentada a tanto derramamiento de sangre. La naturaleza es un testigo forzoso de la estupidez humana. Está al alcance de la mano como la ternura, el afecto que Pasternak sintió en las tierras donde nació y escribió.

 

Feo

Tras la ventana de un sencillo cuarto, la madre aparece y desaparece, como una sombra a color.

Madre: No viene mi hijo…
Primogénito: ¿Cuál?, ¿el feo?
Madre: Sí, el… ¿Qué dijiste!
Primogénito: ¿Dez?
Madre: Sí, Dez. Ya es muy tarde y no llega.
Padre (acercándose): Mamá, su comida ha dejado de enfriarse…
Madre: ¿Qué!
Padre (eructa): Que su comida ya está a salvo en mi barriga.

Después de insultar al padre, la madre atraviesa la habitación. Recoge un saco y sale presurosa hacia la calle.

En respuesta a la palma femenina que revuelve algo en el aire, el joven dilató sus labios e infló sus cachetes. Sus respectivos ojos se enfocaron mutuamente, pasando por alto la multitud entrometida. Pese a todos, los antisociales en cuestión lograron reunirse. Tras despegar sus labios y devolver cada lengua a su lugar, el joven recordó que lo ignoraba todo sobre ella. Ante la imposibilidad de un reencuentro, la persiguió hasta tenerla cara a cara. Tras varios besos, el joven se preguntó: ¿por qué no seguirla más? Ella pensó: ¿por qué no mentir un nombre, una dirección?

Ahora, el chico busca una calle Caracol, donde exista una chica llamada Yema.

Sankarshan en Flickr

Ante todo lo humano (parte 1)

Primera parte de un ensayo basado en Doctor Zhivago. Lo leí en “Seminario de Literatura Extranjera II”, cuya profesora tenía el sobrenombre de Aburritova. No era que las clases empezaban en las frías mañanas, ni que la clase tenía menos de diez estudiantes. Era el tono. Decía cosas muy interesantes, las recomendaciones de libros fueron excelentes pero la voz con la que lo decía… terminaba adormeciéndonos. En fin, le agradezco muchísimo el haber leído Maestro y Margarita.

Comúnmente se piensa que el escritor es, en lo principal, un ser intelectual. La culpa la tiene el crítico, supuesto intermediario entre el libro y el lector.  Basándome en mi experiencia de lectura y escritura, sé que el escritor es excepcional en ciertos casos. Por ejemplo, muchas personas se sienten más literarias, creativas tras el consumo de alguna droga, pero eso no garantiza la buena calidad del texto. William Burroughs consumió no una sino varias sustancias psicotrópicas, y a pesar del aparente desorden de sus narraciones, éstas siempre mantenían algún sentido. ¿Burroughs era un genio? No, simplemente un ser humano, nada más, pero nada menos.

Oliver Hammond en Flickr

Boris Pazternack también fue un ser humano, con una sensibilidad que lo distinguía entre otros humanos. Su sensibilidad, y la forma de transmitirla mediante palabras, lo hace destacar como escritor. Si se hubiese expresado de otra forma, también se lo habría conocido, pues se mentendría su manera de sentir, y quien conociera su obra, se seguiría sorprendiendo, a pesar de compartir el mismo mundo.

Doctor Zhivago es una gran novela, cualitativa y cuantitativamente hablando. Al leerla, uno se vuelve confidente, testigo de los acontecimientos, de Yura sobre todo, y también de otros personajes. Mientras se lee y se lleva el libro a todas partes, se tiene la impresión de llevar una Rusia portátil bajo el brazo. La novela cuenta un momento histórico de Rusia, bajo la excusa de una historia de amor, entre otros temas. Transcurre entre asombrosos paisajes, humanos y naturales.

La naturaleza de los ambientes se presenta a lo largo de toda la narración, como característica poética de Pazternack. Por ejemplo, cuando presenta la población donde trabajan Yuri y Larissa. (Suponiendo que la traducción es buena, y no pretende ser literal sino acercarse bastante a la intención del autor): La pequeña ciudad se llamaba Beliuzeieb. Situada sobre las tierras negras. Como una nube de langostas planeaba encima de ella el polvo que levantaban las tropas y los convoyes que cruzaban a gran velocidad. De la mañana a la noche era un movimiento en dos sentidos: Hacia al frente, lejos del frente, en verdad no se podrá decir si la guerra continuaba así o si había terminado.

Tammisto en Flickr

La otra naturaleza, la humana, está presente de manera más tangible en los actos y deseos de los personajes, y su involucramiento con el ambiente político donde viven y mueren. Se siente una pesadez porque, involuntariamente, toman parte en una revolución inevitable. Su magnitud es asombrosa, considerando el tamaño del territorio ruso, y ver cómo se trata de escapar de ella… tarea imposible. Ella es omnipresente, con más o menos fuerza en algunos sitios, pero siempre está, entre quejas y lamentos sobre la vida y la muerte en su interior.

En búsqueda de un almuerzo callejero

Intento de columna para un periódico digital universitario. Mmm, creo que fue para un examen final, o qué sé yo. Probablemente cursaba el 4to o 5to semestre. Por supuesto que tiene algunos horrores gramaticales de los que no me siento orgulloso, pero así se aprende :P

Los momentos más confusos de mi vida ocurren a diario, entre las once de la mañana y las dos de la tarde, cuando debo elegir dónde almorzar.Quizás otras personas tienen restaurante y comida preferida, y encontrarlos no es ningún problema. Para mí, lejos de ser un placer, es toda una aventura, porque esto del almuerzo me resulta algo nuevo y desconocido.

Hace un par de años, yo era un chico que solía almorzar en una tienda cerca de la Roca y 6 de Diciembre. Iba con tanta frecuencia, que me llamaban vecino. (Lo cual no me  impidió continuar siendo tímido, y en lugar de devolver el buenas tardes vecino, apenas exclamaba un entusiasta ¡buenas tardes!). No tenía desórdenes alimenticios o tonterías semejantes. Al contrario, me gustaría engordar un poco para dejar de usar correas, y dejar de ser un simple Medium y evolucionar a Large.

Sencillamente, la comida de la calle, de vereda o de techo, me resulta indiferente. Mi nueva costumbre de almorzar se la debo a la presión de mis amigas. En cierta ocasión -y aún me queda la duda y el agradecimiento- me invitaron a comer, no sé si por bondad o preocupación.Hoy almuerzo y/o desayuno a diario, así tenga que atrasarme a clases, pues el hambre despierta mi malgenio.

En consecuencia, almuerzo con responsabilidad, y en ocasiones lo disfruto. Por suerte hay días en los cuales desaparece esta incertidumbre alimenticia. Cuando no como solo, la elección del lugar no depende de mi ignorancia geográfica, y no tengo que preocuparme por comentar o sugerir sitios. Es más, puedo apagar mi iPod, elegir una comida cualquiera, y sentarme a socializar en tiempo real y sin necesidad de emoticones.

Gunilla G en Flickr
Gunilla G en Flickr

66-70

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Avanzó rápidamente por el parque, y solo se detuvo cuando apareció un vendedor de helados. A pesar de tener una sabor favorito, se demoró en escoger. Pagó y se fue inmediatamente. Los nervios que había escondido empezaban a salir ahora en formas absurdas. Publicaría un libro, finalmente.

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Estaba a punto de salir con el libro que acababa de robar. Vaya forma de entrar en un club literario, pensó. Regresó y dejó el libro en el estante. Había poco gente, y como la librería no era grande, sus idas y venidas no llamaban la atención de nadie. Salió corriendo sin robar nada, y fue a comprar el mismo ejemplar en una tienda de libros usados. ¡Qué me importa si no me aceptan! Pero después del rechazo fue a robar el libro, y un reloj, una cartera…

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Se había opuesto totalmente a las visitas, iba a morir sola y sin espectadores. No obstante, sintiendo ya la muerte sobre su cuerpo, decidió arreglarse un poco y despedirse de sus amigas. Aún tenía fuerzas para maquillarse y hacer una última videollamada. La muerte interrumpió su último plan, y un periódico sensacionalista la etiquetó de: Vanidosa hasta la muerte.

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En la víspera de su muerte, había mantenido su humor negro acostumbrado. Por supuesto, ella no sabía que iba a morir, tampoco había planeado suicidarse. Sin embargo, todos empezaron a encontrar respuestas a su muerte en sus últimas palabras, sus últimos recuerdos. El accidente había sido torpe, pero contundente, mortal.

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Por más que insistió y volvió a explicar el robo de su bolso, el oficial no la dejó ingresar al teatro. En un segundo de rabia noqueó al policía, y entró corriendo hacia los camerinos. Una vez en el escenario, nadie sospechó de ella.