El atardecer noche rojo

Escribí esto hace algunos años. Anoté varios colores al inicio

de varias páginas, y semana tras semana trataba de llenarlas.

A veces me daba por vencido frente a la hoja en blanco;

luego veía alguna película, leía o daba largas caminatas

por la calle. Funcionó un par de ocasiones. El primer

borrador de rojo difiere un poco con el de este post.

Un cuerpo de césped, suelo fértil sin hierba roja. Anda sobre él con los pies desnudos, pisando una tristeza ajena. Su único rastro son huellas de pájaro. Mientras, llueve agua salada. (¿Ahora sí sacarás tu paraguas?) Se sienta sobre una silla sin patas (Tabla artificial).

Ere Ojo está perdido. Aunque no tiene forma parece un barril (Profundidad humana, lutos rojos).

Donde se ignora este color la sangre no es gaseosa ni negra, a pesar de connotar la infinitud de la noche.

El Rojo, así se llamaba al compañero caído: mientras nos enseñaban los colores, sólo él pudo decir rojo al tacto. (Aquí entre nos, lo seguí hasta verlo gimotear fuera de la tienda, y restregar su nariz contra en la corteza de un pino.

Noche roja entre sábanas grises.

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