Era de noche, y yo llegaba a un lugar que parecía hotel, aunque tenía algo de Night Club. Las meseras me hacían pensar eso; sin ellas, el lugar hubiese pasado por hotel con discoteca. Me encontré con un amigo, con el cual fuimos a buscar a un chico. Este chico quería pelearse con mi amigo, y yo, como si hiciese falta, le quise defender. Nunca llegamos a golpearnos, máximo a alzarnos la voz. Entonces apareció un tipo grande, me preparé para la paliza, pero los meseros (otros meseros), que tenían algo de francés o europeo, de repente estaban sangrando y llorando. Y la gente del lugar empezó a abuchearnos, como si fuese nuestra culpa; y nos sacaron.
Al otro día, todo el mundo nos llamaba, incluso por televisión, como si hubiésemos hecho el gran escándalo. A la salida del hotel/discoteca, repartían las pertenencias, me acerqué a preguntar por mi mochila, armé un pequeño lío, y luego me di cuenta que la tenía en mi espalda. Luego, estaba con mis amigos del coro en un centro comercial gigante, completamente de vidrio. Yo subía y subía gradas en busca de un baño; en realidad, quería separarme de mi grupo. Caminé cada vez más rápido hasta escapar. Un compañero de la U apareció a pedirme algo, no me entendió y comenzó a seguirme, y yo empecé a correr, a saltar las gradas en picada. De vuelta en la calle, quería hablar con mi Hamiga, y con la lógica del sueño me decía: debes ir al sur. Así que cogí un bus.
En el bus toda la gente hacía silencio. Subieron unos tipos a hacer malabares, y no sé por qué, sólo entonces sentí todas las miradas de los pasajeros sobre mí, y la tensión que había; me levanté molesto y exclamé: ¡YA!, ¿quieren escuchar mi historia? Todo el bus dijo que sí, y empecé a contarles. Se las conté como suelo hablar, es decir, insultando esporádicamente a alguien, no con palabras altisonantes, sólo imbécil, tonto o estúpido. Una chica movía la cabeza en desaprobación mientras me oía. Los pasajeros continuaban subiendo y bajando. Los que ya llevaban algún tiempo en el bus comenzaron a apoyarme. Finalmente, una chica se levantó y dijo que sí me creía y me apoyaba, porque a ella le habían hecho lo mismo.