El arte de hacer literatura

A partir de la premisa de que el arte es una cosmovisión individual y sincrónica, el artista debería ser un ser único, no bizarro ni nada parecido, sino que enseñe algo nuevo a partir de objetos cotidianos, tales como las personas, la naturaleza, etcétera. Tal que sus obras parezcan raras, pero familiares.

Pero en este tiempo, la mayoría de artistas están tan interesados en ser comprendidos, que la unicidad de su obra ha perdido importancia. Ser comprendido significa no estar rechazado, sino entrar en el mercado cultural. Tras las contundentes primeras críticas (una vez que el artista publica/exhibe su obra), cada uno decide con qué comprometerse; si con la patria, con el mundo, con sí mismo, o con nada. No obstante, el compromiso es necesario, para que la persona pase de ser una simple persona, a un Artista.

Pocas veces la creatividad ha sido remunerada, reconocida, y en algunos casos idolatrada. Por ejemplo, Vincent Van Gogh y Andy Warhol rompieron cánones, pero el segundo tuvo éxito hasta la muerte, mientras que el primero se murió de hambre. Aquí entra el factor sociedad, del cual dependen los artistas porque, en manos de la sociedad está el acogerlos al siguiente día, o después de un siglo.

Pasa lo mismo con la literatura -tal vez con el arte en general-. Para vivir de las obras hechas por uno, no existe fórmula ni secreto. Creo que todo depende de la convicción del artista. Uno seguro de sí mismo, podrá enfrentar cualquier debate o negativa que se presente contra su obra. Junto a la confianza del artista debe ir la humildad y la creatividad para que sus obras, por sí solas, superen al resto. Un claro ejemplo de esto es Raymond Queneau, quien después de fracasar con su primera obra, no se detuvo, porque estaba seguro de lo que hacía y continuó. Es más, se separó de los surrealistas, movimiento que por entonces estaba en boga.

Ser escritor es una tarea, un vicio, y hasta una necesidad para el que escribe, y pocas veces eso puede llamarse literatura. (Sin embargo cuando sucede, ocurre una lectura maravillosa). Peor aún, hoy, un libro es más literario si logra un gran número de ventas. Las críticas literarias no son de mucha ayuda. Depende quién las diga. Por un lado, pueden ser de alabanza, con el riesgo de que el autor se conforme y se estanque en su estilo. Por otro lado, el autor acaba humillado bajo las palabras de un autor reconocido… reconocido por el mercado. Al final, depende de cada cual cómo reaccionar ante las críticas. Lo curioso son los críticos, porque ellos también son ignorantes de lo clásico, y ante semejante ignorancia, cualquier escritor resulta esplendoroso.

En conclusión, el arte de hacer literatura no significa solamente escribir. El artista debe comprometerse con algo para ser incorruptible, de acuerdo a sus principios, y hacer todo lo posible para que no solamente sus textos reflejen lo que perturba su mente, sino también su personalidad y su actitud ante la vida. Hoy en día se enseña a leer y a escribir, y se cree que la lectura y la escritura están vinculadas a la literatura. Nada más falso. Las experiencias de vida no se encuentran en los libros, y la literatura no se la hace leyendo y escribiendo. Hay que vivirla.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. en estos días el escritor exitoso es aquel que logra sacar par de obres y se las vuelven películas.

    tomar un tema regular de la sociedad y transformarlo de tal manera que capture la imaginación y no la deje ir hasta no haber terminado el libro.

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