Microcuentos Tuiteros 26

Sólo fue una realidad, dijo al morir.

Ni siquiera valió para perder la vida.

Entonces venía el viento, y a empujones le hacía olvidar su llanto.

Los sonidos de los demás instrumentos chocaban contra ella, pero la guitarra permanecía imperturbable, sin cuerdas.
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