En la puerta

No recuerdo hace cuánto escribí estas historias. Hace algunos años, hace varios meses… Cuando las vi fragmentadas, pensé que seguramente, si lograba ensamblarlas, podrían valer como una sola historia. Pero no me convencieron. Creo que funciona así, en tres partes de una misma pieza, ¿qué te parece?

 

-podría subir pero ella sabría que soy yo, pues nadie más está despierto a esta hora. creo tener lista la carta en la que justifico la decisión que acabo de tomar…cierro la puerta principal, tomo las gradas, llego a mi piso, encuentro a alguien intentando entrar a mi habitación. decido sentarme y contemplar la escena: mujer pálida vs. puerta oscura; la delgadez contra la ¿robustez?; razón vs. ¿naturaleza? ella se aleja, toma impulso y, antes de que patee la manija exclamo: nooo…

 

-desde luego que podría subir al tercer piso, arrastrándome hasta su puerta y escuchar si ella está. pienso que la carta no vale todo lo que sufrí por su redacción. muchas veces tuve que arrojarla lejos porque me hacía llorar. no soy un hombre acostumbrado a recordar, y esta carta es un recordatorio de mis maldades. a simple vista, esta hoja parecería un borrador. con todo, la he pasado a limpio más de diez veces…encontré algo raro en su mirada; no era la asquerosa tristeza, más bien lo contrario. puede que ella no tuviese intenciones de interactuar conmigo, pero me sentí acogido en su mirada. a lo mejor sólo estaba siendo analizado; parpadeé varias veces antes de ponerme de pie. es mi habitación, dije acercándome a la puerta, poniendo mi llave en la cerradura y accionándola. -¿No es ésta la habitación 9?, me preguntó. El número está flojo, respondí girando el 9 de la puerta hacia su posición original de 6…

 

-desde luego que podría subir hasta el tercer piso pero estoy pegado al asiento: escribir desnudo no fue buena idea, aunque sea noche de verano. como todos nuestros encuentros –sólo tres- han sido en la noche, infiero que ella también es nocturna, y está en su alcoba. no es la primera carta que escribo, pero ésta es dificultosamente especial: la costumbre es escribir a alguien que está lejos, no a apenas  dos pisos de distancia. en mi caso no habrá intermediarios, ni anhelo de respuesta.…no dije nada: nos quedamos mudos e inmóviles por varios segundos de un minuto de duración, planteando y aceptando el desafío de desconocernos.

 

 

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