Uso de la perspectiva en un cuento

Con más o menos frecuencia, uso la etiqueta de perspectiva, o cambio de perspectiva en los cuentos de este blog y, más que una teoría, quiero compartir mi comprensión y conocimiento al respecto.

En el cine, una película puede trascender o fracasar por la perspectiva con la que se narra. Si es mala pero rescatable, uno sale pensando, quizás con este otro personaje como protogonista, la peli habría sido un éxito. Así como ahora están de moda los vampiros zombies, hubo un tiempo en que los filmes narrados en tres perspectivas también estuvieron en boga. Más que una novedad, el pluriperspectivismo es un recurso antiguo. Ya existía en los filmes silentes, pues venía desde la Literatura. (Para no ir tan atrás en busca de un ejemplo, sugiero ver Rashomon, de Akira Kurosawa).

Perspectivas humanas… abundan, pero no están de más. Es un trabajo que mejora con el tiempo y la práctica. Un ejercicio que se me ocurre ahora, es narrar una caída. ¿Quién va a ser el personaje que se va a caer? ¿Un  niño, una mujer, un hombre,  un anciano? En este caso, la perspectiva está basada en la edad del personaje. Es algo bastante simple que puede incrementar en complejidad al definir una personalidad para el personaje. Con la personalidad también viene el lugar de la caída, el motivo (torpeza o accidente), y la reacción. Esta reacción diferiría para cada personaje. Por ejemplo, un niño caprichoso, sale apresurado, tropieza con sus pies, cae y empieza un berrinche. O, un niño corre porque se atrasa, cae, se lastima la rodilla, se rompe el pantalón, pero continúa.

Con esto, no quiero decir otra cosa que todos reaccionamos diferente a un mismo hecho. Es algo que a veces se olvida, y se nota en la Literatura, cuando un personaje no resulta convincente. Su error radica en eso, en que sus acciones no son convincentes. Esta falta de convicción, llevada al extremo, causa risa. Y esto es bueno, si el escritor quiso que sus lectores riesen con él, de lo contrario, se sentirá humillado, y unos tardan más que otros en reponerse.

Nunca está de más salir a la calle y buscar un personaje. No hay que matarse por ser fiel a la persona real, sino por proveer todos los recursos al personaje literario para que se sostenga solo. Un buen escritor puede hacer que hasta la persona más aburrida resulte literariamente interesante. (Antes de buscar ser realista o no, hay que escribir bien: practicar y practicar hasta que el estilo salga por sí mismo, no escribir por imitar el estilo de alguien. Este es un error que sucede constantemente en el cine: en lugar de hacer una buena película, que se defienda por sí sola, crean un filme que necesita constantemente de las explicaciones (excusas) del director).

También hay perspectivas de objetos inertes, las cuales son un mayor reto literario, pues entran en juego la imaginación y la capacidad de transmitir una sensibilidad inexistente.

La perspectiva no es más que el punto de vista para contar algo. Por ejemplo, un robo contado por el ladrón o por la víctima. No necesariamente para cambiar de perspectiva hay que cambiar también de narrador. Se puede contar el robo desde el punto de vista del ladrón, en primera persona,  o en tercera. Obviamente, esta tercera persona pondrá más atención al ladrón que a la víctima. En mi caso, cuando pongo la etiqueta de cambio de perspectiva, me refiero a que cuento algo típico, una situación común, pero con un cambio de protagonistas. Algo así:

¡Dios mío!, ¡un ángel!
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