Suave en la noche

Abrir cerrar → ruido ordenado

A través de los fuegos, contemplo sus ojos circulares y brillantes. Tiemblan.

Mastico un trozo de carne bastante duro; sanguinolenta satisfacción en cada mordisco.

Estoy sentada alrededor de una fogata. Los demás beben, siguiendo mi consejo, para vencer al frío con alcohol. Aprovecho cada silencio para reflexionar sobre la forma de regresar sola y dejarlos atrás. De vez en cuando me interrumpe un borracho. Le tiro algunas lentejuelas lejos de la fogata, y le mando a recoger dinero para las bebidas. (Me tienta arrojar mis sortijas a la fogata. Quizás la próxima).

El más aburrido de todos ya está ebrio, y ni así empieza a resultar divertido. Intenta levantarse, cautivado por el alcohol, busca alguien para bailar. Da gracia, lástima: gatea sin éxito, y ríe la pérdida de su camiseta.

Mi bolsa sobre mis piernas. Sus innumerables agujeros no me preocupan, no caerá nada de valor. El viento sacude el cabello sobre mi rostro. Tal vez sea la noche: no logro distinguir a los que bailan alrededor del fuego. A partir de cada rostro, me divierto conjugando ojos, narices y labios: ojos lacrimosos y verdes más nariz peluda y labios abiertos: aprendices de mujer.

Junto con el alcohol, la fogata está por terminarse. De un momento a otro reemprenderemos la partida hacia una nueva… o probablemente durmamos aquí. Todo es cuestión de Él, y Él está más preocupado por repartir licor que prestar atención a las estrellas y descifrar si la lluvia nos alcanzará esta noche o la próxima. ¿Qué espera?, ¡por qué no se acerca!

                                                                     ***

¡Fue culpa de la lluvia!, ¡Todo es culpa de esa >%$&* lluvia!, es lo que alcanza a decir mientras brazos índigos y brillantes se lo llevan. Policías amateur o recién graduados: cada golpe es recibido entre risas. Los sigo, ocultando mi rostro bajo el chal. Los policías creyeron mi historia, convencidos por mis golpes y heridas frescas.

Ahora puedo arrojar la botella rota, y empezar a buscar dónde cavar una tumba.

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vela + noche = extinción de un alma,

                                                                                                                                            reciclaje de cuerpo.

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