Escribir mal

Al escribir por primera vez, en ocasiones se piensa en hacerlo mal y, más que un freno, es un terrible obstáculo que debe ser evitado.

Por ejemplo, en los ensayos de coro, nos dicen que si fallamos, fallemos con todas las ganas pero no dejemos de intentarlo. Algo semejante pasa con la escritura: si no se saca la voz, si siempre queremos decir algo pero nos quedamos a medias, no conoceremos los límites, nuestras capacidades de expresión.

No puedo escribir como los autores de los libros

Este es un miedo comprensible: no soy escritor, mis palabras no son igual de buenas que tal o cual autor. ¿La solución? Así como Hagrid le dice una verdad obvia pero importante a Harry sobre los magos, se puede decir lo mismo de los libros: no todos los libros son buenos. Y digo libros, porque un mal autor, hasta por error puede producir algo interesante.

Mis palabras no son tan buenas como las de tal o cual autor

Otro miedo de posible resolución. Basta recordar que tal o cual autor también fue un analfabeto de pequeño, así que de antemano, ya tienen algo en común con ese genio. Ya no es un analfabeto, es cierto, y hasta podría ser miembro de alguna academia -que no es ninguna garantía porque recordemos que el Habla está antes que la Lengua, y al final las letras son una convención arbitraria-, entonces, ¿qué lo hace tan excepcional? Pues su forma de contar las cosas. ¿Intentar copiarlo?  Pérdida de tiempo. Por ello debes apropiarte de tus propias palabras, y no me refiero a una búsqueda cerril en el diccionario o entregarse a un frenesí de neologismos. Apropiarse de las palabras es algo íntimo, es olvidar lo que se conoce del mundo y volver a contarlo, recuperar la capacidad de asombro y transmitirlo. (Al respecto, léase Crónicas Marcianas de Ray Bradbury).

Mis palabras no son de altura

Un miedo amenazador y casi omnipotente: no conozco muchas palabras como para crear algo literario. Error. Hay autores que poseen un vasto conocimiento de figuras retóricas, ciencias, datos, datos y más datos… y sus textos reflejan exactamente a  eso sus ganas de presumirse ante el mundo, egocentrismo que le llaman. Y, a menos que sea una consulta de Literatura, no se acude a un libro a buscar figuras retóricas. Uno lee para conocer lo desconocido, ya sea una persona, un mundo, un animal… las posibilidades son infinitas. ¿Cómo escribir algo así? Con tus propias palabras. Sí, tiene mucha relación con el anterior miedo. Es un duro paso si te gustan las frases populares y piensas que son perfectas para tu texto. Eso es pereza literaria. Usa tus propias palabras sin temor, como los niños, quienes en ocasiones lanzan sendos comentarios poéticos, que ningún antologador recogerá en un libro titulado Poesía espontánea: niños y poesía.

Recordemos unos versos de NIRVANA, cuyo vocalista, al referirse a sus letras, decía que era como las canciones de los niños:

we plant a house

we can build a tree

¿Otra recomendación?

Sí: usa tus propias palabras. Hay frases bellas, aparentemente perfectas, pero si vas a copiar y pegar texto, no hay mucha creación de tu parte.

Con estas recomendaciones, no harás algo bueno sino único, propio, y eso, es más difícil de clasificar como bueno o malo. Único, como los artistas del siguiente video:

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