Del arte y el artista (parte 2)

(viene de la Parte 1)

El artista que busca la comprensión…debería acudir a un psicólogo. Sin embargo, en algunos casos corrientemente excepcionales, la sociedad lo acoge como un nuevo siervo. El pobre no se da cuenta que al ingresar en ese juego se ha vuelto reemplazable, porque su opinión va a estar siempre aceptada, pues es inofensiva; y las ideas inofensivas sobran en el mundo. El artista que busca por buscar, sin tachar de culminante ninguno de sus trabajos, es un quejumbroso. Un vagabundo complejo. Siempre está preguntando, o busca preguntas, pero nunca responde.

El artista encuentra; no se explica cómo, pero encuentra algo. El Ser que encuentra vive de acuerdo con ello. Cuestiona hasta las cosas triviales, pues lo que se llama normal no es más que el producto de la costumbre y la pérdida de la capacidad de asombro. Es un Artista, todo el tiempo, porque siempre está redescubriendo lo que es cotidiano para todos los demás. Por esto, un Artista siempre va a tener sus extravagancias, porque si viviera y actuara como el resto, sus ideas serían redundantes (¿normales?). El arte es algo que reclama reacción, tanto por el que lo hace como por quien lo recibe, ya que al estar vinculado a las emociones, el que crea se va deshaciendo en sus obras, mientras sus espectadores – quienes en ocasiones interactúan directamente con la obra-, dependiendo de su sensibilidad e instrucción, reaccionan a diversas partes de la obra, inclusive a alguna que el artista no prestó mucha atención.

En conclusión, la diferencia no está en conocer los requisitos para ser artista, sino en ser conformista o no: alcanzar un objetivo y estancarse o, exigirse y ofuscarse varias veces…al día, porque, lo ideal no es no equivocarse, sino fracasar de distintas formas cada vez. (Esto podría ser una verdadera conclusión, pero, ¿quién puede decir qué es arte y quién artista, si conforme ampliamos nuestro conocimiento, vamos encontrando que nos falta más por conocer?)


[1]El padre de Alejandro Dumas (autor de Los tres mosqueteros) también fue escritor.

[2] Por ejemplo José Saramago, quién publicó su primera novela cerca de los cincuenta años.

[3] El abuelo de Franz Kafka fue carnicero; su padre en cambio empezó con una tienda de artículos diversos, hasta abrir una mercería rentable y mudarse a un barrio prestigioso.

[4] Por el de la lectura (redescubrimiento de mi ignorancia) y escritura (creación).


[i] Resumen mío, a partir de la definición dada por la Biblioteca de Consulta Microsoft Encarta.

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