¿Este texto ha caído en sus manos espontáneamente?, o ¿ha sido el resultado de un ritual de convocación?

Empiezo este ensayo con la pregunta que no nos hace un texto, así como la obra es una respuesta a una pregunta inexistente. En ambos casos, la voluntad aparece como un juego: el texto depende del autor para existir, y al mismo tiempo, no es tal si todo el mundo la ignora. Algunos autores dicen ser los responsables de sus obras, como si ostentaran un título. A esos autores les gusta escribir y así se ganan su vida.

¿Su vida?, no, al contrario, con ese dinero adquieren productos a los cuales no tenían acceso. Y así se trasladan de una instancia creadora nativa del continuum, a una comercial. Otros, en cambio firman sus obras y las ponen a la venta con el recelo de perder una pertenencia. A veces obtienen una fortuna que no hace sino complicar su vida, y desnivelarla en contextos nunca pensados. Por desnivelación me refiero a que ellos, al momento de llamarse autores, están estableciendo claramente a dónde no pertenecen. Y obviamente, con el dinero, vuelven a colocarse sobre otros autores con menos dinero.

No quiero decir que estos sean todos los tipos de autores, apenas una mera clasificación. En tercera y última categoría están aquellos autores con el corazón o la mente escindidos. Estos autores difieren de los anteriores, por el simple hecho de sentirse a la vez culpables e irrelevantes sobre sus obras. Ellos se llaman escogidos, escogidos por la obra para existir. Dicen que ellos no la hicieron, que ella los escogió. Estos autores actúan como catalizadores de una instancia creadora del continuum hacia la sociedad.

En lo referente al texto, ¿existe sin el el lector o sin el autor? Dada mi explicación sobre los autores como mediadores, no hay texto sin lector. Así que la importancia o validez de una obra, son sus lecturas, no el número de lectores. Lector puede ser cualquier sujeto alfabetizado, pero una buena lectura aniquila totalmente al autor, y reproduce la obra. La obra es inmortal, está antes y después del autor.  Sin lector no.

Pierre menard solía llevar un cuaderno y hacer una alegre fogata. ¿Qué significa este absurdo de escribir y quemar? Puede refutar al lector (pues la obra ha sido y ha expirado) y al autor, la obra surge por su voluntad, y por lo mismo decide cuándo expirar.  En conclusión, el encuentro entre lector y texto es un juego de voluntades invitadas a jugar por el autor. Él solamente reparte unas cartas que nadie agradece. Es su juego, pero no puede jugarlo.

Dichos comentados

Una vez vi una convocatoria para escritores que debían comentar sobre dichos de la ciudad; de inmediato me desanimé, pues no me jacto de conocer mucho a la gente de esta ciudad. Ni a la ciudad. Una amiga quería participar, pero nunca nos pusimos de acuerdo sobre los dichos. Y con lo desmemoriado que soy, no sé si pasó una semana, o un mes, y me contactaron los de la convocatoria; había sido recomendado por un compañero de la U. Ellos me entregaban los dichos, y yo solo debía escribir al respecto. Entregué mi comentario del primer dicho, les gustó, y me dieron otros tres pero solo hice dos más; no conocía el último dicho. Fue una colaboración. Sé que ese libro debe andar en alguna librería, y será bastante grato encontrarlo, señalar mi nombre y tomarme una foto. No sé si escogieron todos mis comentarios, o solo uno, así que comparto los tres.

Más salado que calzoncillo de pescador

Si bien la mala suerte significa una contrariedad para el afectado, los demás siempre encontrarán el humor en la desgracia ajena. Esta actitud, que en apariencia podría resultar cruel, insensible, busca justamente lo contrario, pues, el comentario jocoso devuelve la sonrisa a quien, apenas hace un momento, se lamentaba. Quizás por esto, en lugar de usar términos relacionados con la desgracia y el infortunio, se usa la expresión ‘salado’ para señalar la falta de suerte. Más salado que calzoncillo de pescador expresa compadecimiento, no por cualquier persona salada, sino por alguien más salado que la prenda más íntima de un pescador.

No sea malito

El uso del diminutivo es una de las diversas características del habla quiteño. Según el tono de voz, puede significar afecto o burla. Además, tiene el poder de disminuir la agresividad de un insulto, e inclusive, transformarlo en algo cariñoso, como tontito. El diminutivo no se usa con cualquier persona, es una muestra de confianza, de aprecio. Por supuesto, hay personas demasiado amistosas, o demasiado confianzudas, y lo usan en casi todas las circunstancias de su vida. Pero el diminutivo también puede ser un recurso, una forma de convencer a un extraño para que nos conceda su favor. No sea malito es una forma de decir: por favor, sea bueno.

Orinar fuera del pilche

Que un hombre no apunte bien en el baño se puede deber a dos cosas: inspiración o falta de concentración. (Asumiendo que se encuentra saludable y el servicio higiénico es el adecuado). Inesperadamente le ha llegado la solución a sus problemas, ante lo cual la puntería es un tema irrelevante. Sin embargo, que no pueda concentrarse ni si quiera para apuntar durante unos segundos (o minutos en algunos casos), señala una gran falta de atención. Por esto, orinar fuera del pilche se usa cuando alguien actúa de manera contraria a la esperada, no por un arrebato de originalidad, sino por pura y simple distracción.

 

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Descripción de la otra mascota

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Se llama Israel, y aunque es un gato común por acá,  en otros lugares es muchísimo más apreciado porque resulta exótico. Es bastante similar a otros gatos de su raza, sobre todo en el diseño de sus rayas, pero lo más importante es que es mío :)

Es apreciado por todos en la casa, incluso por los que no sentíamos afinidad por los gatos. Conocerlo me ha hecho informarme sobre ellos, y a pesar de intuir y comprender por qué hace ciertas cosas, nunca deja de resultarme sorprendente. A veces intenta cazarme y se lanza a mis pies. A veces le sorprendo acechándome y trato de escapar; corro por mi vida, y él corre detrás.

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Yo había visto fotos de gatos y perros jugando juntos, y siempre pensé que eso pasaba cuando se criaban juntos. Nunca creí que Scrapi, a su edad, jugaría con un gato. Es más, el gato juega con la comida y el agua del perro; sin miedo pero con cuidado. Cuando juega con Scrapi parece inofensivo, como si no poseyera unas temibles garras y unas patas poderosas. Cuando juega con humanos, casi es un salvaje. En ocasiones le hago que me persiga durante un rato… hasta que me canso y le  hago jugar con alguna cuerda, lana o semejante.

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Cuando era pequeño solía dormir en mi cuarto; ahora, solo se hospeda cuando le apetece. Si mi cuarto no está disponible, él no se complica: nadie en la casa le ha negado albergue. Quisiera creer que escoge mi cuarto porque le simpatizo, pero creo que el principal atractivo es que mi habitación pasa todo el día a oscuras… excepto cuando estoy yo: un par de horas al día, y casi 8 horas en la noche ;)

Israel no maúlla mucho; me encanta escucharlo cuando lo hace.

Descripción (mejorada) de la mascota

Scrapi es un perro, y eso no basta para describirlo. Su madre era de color negro, y su padre… Bueno, Scrapi es café y es de tamaño mediano. En ocasiones suena como un cachorro, generalmente cuando nota la presencia de mi madre, y así consigue uno que otro bocadillo. Cuando pone sus patas delanteras sobre una ventana, parece un osito que quiere saludar. Es muy expresivo: duerme tan profundamente que más de una vez he creído que ha muerto envenenado. (Es tan profundo su sueño que ni siquiera sintió a los ladrones que una vez nos robaron un tanque de gas). Con sus orejas y sus cejas es capaz de producir desde estupefacción hasta ternura; y come las plantas de las macetas casi con delicadeza. En cambio sí devora su comida con ferocidad, e inclusive es capaz de cogerla suavemente cuando le extiendo algo en mi mano.

Scrapi después del baño

Scrapi después del baño

Hay ocasiones en la que se recuesta, no sé si de alegría o a desperezarse, y yo aprovecho para jugar con sus patas. Solo una vez me ha mordido, y fue un accidente: él estaba peleando con otro perro, y yo los separé con las manos. Sí, más fuerte fue mi deseo de separarlos que la prudencia.

No sé hace cuanto le digo Perrosaurio, pero así lo llamo casi todas las mañanas cuando le doy la comida. Ha tenido varios nombres, derivaciones de su nombre original: Scrapo, Scrape, Scrapisaurio… Un sujeto lo llamó -sin fundamentos- El Comehombres. Al respecto cabe mencionar que nunca se ha comido ninguno, y como dije antes, ni siquiera mordió a los ladrones que una vez robaron la casa.

Tiene más vocación de perro que de guardián, y hasta eso se puede poner en duda, dada su amistad con el gato de la casa. Es más, nunca pensé que un gato podría pasearse frente a su comida y jugar con su cola. Ni mucho menos que se podría capturar un momento como este:

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Próximamente hablaré sobre ese gato.

Ejercicio monovocálico

Este ejercicio lo hice con una compañera del coro, después de uno de los ensayos del año pasado.

La verdad creía que el escribir palabras con una sola vocal se decía de una forma más entretenida que ‘monovocálico’. ¿Sabes otra forma de decirlo?

En fin, aquí está lo que hicimos, un texto con leves intentos de coherencia.

oblongo como poroto, por lo pronto, solo osos cojos
con ojos rojos, son osos toscos como pocos.
son pocos los osos rojos; no son toscos, solo boba.
dos son bobos, toscos, mozos. dos osos poco rojos, otro…
sobró porotos hoy; heme entre pestes verdes; se creen peces celestes,
desde que ve el ser celeste se cree terrestre,
¿eres verde? él te ve celeste, entre terrestres, teme perderte en el ver,
en este verde celeste se mece el terrestre, perece entre terrestres que se beben peces
y vi mil iris, y Liz sin tisis, sí sífilis.
Liz, vi mi iris, sin vivir distinguí sin fin bilis, ¡sí!
Rimsky, pipí sin sífilis, Liz, bilis sin iris. Fin.
Un hutu, tú, muy, uh, un tú; tú, muuuu ¡bu!
Tú muy hutu, su pus. Uhmmmmm
hablas blablabla, la cara flaca, larga, aspantada.
canta, baña mal la aspalda atada a la parada.
va a la casa cansada, para amamantar a Tata.
Mañana saltará hasta la casa calabaza, arrancará la carta al danzar..

El siguiente video es una canción cuyo nombre es monovocálico, ¡tanto en inglés como en español! (La introducción es un poco larga pero entretenida. La canción es muy buena, incluye una variedad de instrumentos. Mis preferidos son los de percusión.)

Breve entrevista literaria a Rodolfo

¿Cómo te sentías de pequeño con tu nariz?

Era como si llevase un pequeño sol a todas partes. Temía que explotase de un momento a otro, y me alejaba de los otros renos pero… jamás sucedió.

¿Recibes muchos regalos en navidad?

No me quejo. (Risas, sic.) Al principio recibía muchos, creo que fue por piedad. Fui el último reno en ser elegido, y creo que mis compañeros lamentaban profundamente el haberme despreciado. Pero nos hemos hecho amigos con los años, y, no es que los regalos se hayan reducido, sino que se han vuelto más significativos. Por ejemplo este respirador de plástico, con el que puedo cambiar el color del brillo de nariz, o inclusive, ¡apagarlo!

¿Qué sentiste cuando te eligieron para liderar el trineo?

La verdad sentí mucho miedo. De buenas a primeras tenía un trineo a mi mando y, sinceramente, no creí que lo lograría. Me dije: los otros renos han vivido en manada; yo, que siempre he vivido solo, ¿qué podré hacer? Pero me dijeron que me calmara, y que simplemente corriera como cualquier mañana…

¿Por qué corrías en las mañanas?

Porque solo así, a toda velocidad, podía ver el mundo completamente rojo, un mundo que sólo yo podía ver, y entonces ya no me importaba tanto estar solo. Con este truco, más de una vez vi un atardecer en plena mañana.

Mosaico

La lagartija azul derramaba su mirada sobre las gradas; ellas también se deshacían en color. La ausencia de la familia se reproduce por toda la casa, desde el vacío de los ratones hasta el fresco polvo de los espejos. El foco del segundo piso agoniza ante un millar de moscas. Una oruga se deslizaba sobre el césped dejando un pálido rastro rojo. A pesar de todo, los platos podemos disfrutar tranquilamente de nuestro hedor. Hay una ventana. Por ella no solo han escapado sueños, sino muebles, llantas y copiadoras. La brisa de la playa entra y sale de la casa, a ritmo de tormento solar.

Un día desierto, otro, un nevado