Paisaje para pisar

Caligrama. Toma 1

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Entre las piernas

Y de repente la vitrina, la celda transparente de una mujer desnuda. Inmediatamente golpeé una de sus paredes. Intenté mirarla a los ojos, al tiempo que le señalaba una silla para que se siente. Ella río, empezó a acercarse. Di media vuelta y empecé a retroceder, esperando que alguien me pidiese que salude a la…

Kan

Cuando sentí tu presencia, detuve mis pasos. Entonces te escuché detenerte y corretear hacia alguna parte, probablemente a buscar escondite tras un árbol. Durante esos segundos, casi deseé que resbalaras en el lodo, dándome tiempo para huir yo también. Pero claro, solo yo podía ver el lodo, pues llevo mi inmundicia donde vaya. Me seguiste,…

Aureola de felicidad

Microcuento de final abierto: un espía y, aparentemente, una musa de un bosque.

En la puerta

Un cuento en 3 partes, rescatado del olvido (y reeditado).

Una imaginación

Imaginar la felicidad o ¿ser feliz porque se puede imaginar?

E.N.D.

Triste amor que empieza con su partida

15 de junio de 1904

Carta de James Joyce a Nora Barnacle: Debo estar ciego. Durante largo rato estuve mirando una cabeza de cabello castaño rojizo y después decidí que no era la suya. Volví acasa muy abatido. Me gustaría concertar una cita, pero quizás no sea conveniente para usted.