Microcuentos Tuiteros 59

Y cuando el árbol le devolvió el abrazo, dejó de llorar. El lápiz estaba triste, pero aún así dejó sonrisas a su paso. Había perdido la bicicleta pero no el rumbo. Alguien lo esperaba, tenía que llegar. Después del llanto, el bosque empezó a resultarle menos extraño, como un nuevo amigo. Estaba desnudo, y aún…

Microcuentos Tuiteros 51 (de vampiras)

Para la vampira, la sangre exótica venía envasada en turistas. Ser amado por una vampira fue la mejor sus dietas. Y la última. Al final la vanidad era más fuerte, y la vampira terminaba sacando el espejo para retocarse. -La oscuridad despierta tus sentidos-… A mí me despierta el apetito, exclamó la vampira, y le…