Un deseo

Imposible negar la realidad de la fantasía. Cuando reabrió la caja, el duende no se había marchado de allí. Ignorante de los límites del poder de un duende, pidió algo sencillo: dejar de usar lentes. La volvió a cerrar apenas el duende cumplió su deseo. Luego arrojó la llave, sin saber si se estaba deshaciendo…

Microcuentos tuiteros 22

Y según la opinión de los espejos, aún existo. Un estornudo fue todo el impulso que necesitó para retractarse. No sabía a aspirina, no aliviaría su dolor, y a pesar de todo, se tragó la pastilla gris. Cada gota traía un rostro diferente, de labios grises, ojos cerrados, y unos cachetes inflados de felicidad. Quiso…