Jodidamente especial

Nos encontramos gracias al acoso. Cual buitre vegetariano, solía revolotear a su alrededor apenas reconocía su silueta. Le silbé sentimientos que jamás comprendió.

Yo creí haberla visto con anterioridad. ¡Qué inteligente!, exclamó al escucharme comentar. Yo no gusto de los halagos empecé a responder. -Espera, equivoqué el tono: Qué inteligente!

Suave y oscuro, cachorro salvaje dormido sobre un escalón gris. Ni eso: me sentí especial y ese perro fue lo primero que encontré para compararme.

Foto de Coquí

Pedazos y corazón

en esta caja están los latidos que te servirán algún día. ahora no. todavía correteas cualquier camino y sobrevuelas pequeñas zanjas en un salto. tu pequeño hocico, ya cansado de recorrer el mundo, te hará compañía subterránea. hoy tu pelaje inmortal se desprende con irregularidad, y tus pelos relucen incoloros en alguna parte.

tun-tun-tuun-tuuum-tun.

quizás estos latidos te buscan en medio de una tormenta de arena, recién salidos de una ansiedad de oasis. mientras alguna nación te persigue, pongo a salvo mi corazón para auxiliar tus heridas.

tun-tun-tuun-tuuum-tun.

estás saludable y fuerte, descansando frente a una cascada. te guardo mi último latido, para cuando falle tu aliento, y puedas volver a recorrer los pedazos del mundo.

Paisaje paisajeado

Aquí se llega, se pone los pies sobre alguna parte y se cierra los ojos, en memoria del paisaje que alguna vez existió. Los de ahora fueron arrancados a los turistas, quienes dejaron sus propios paisajes al pasar. Donde no había nada pusieron aires de mar y extraterrestres. Nadie me lo cree; se me acusa de ser el causante del basurero en el que me encuentro. Yo he negado esta mentira a patadas y mordiscos, pero hoy estoy cansado de pelear. Los restos de lo que una vez fue nuestro paisaje descansan conmigo, ocultos en mi alma. Al entregar mis ojos entrego su último reflejo, digno de su propia vitrina.