¿Texto y contexto?

El texto siempre se debe a un contexto… y quiero compartir eso contigo, y contarte cómo/dónde hago mis cuentos.

Cuaderno de mis ejercicios literarios

Los textos de este blog responden al siguiente proceso:

  • Generalmente tienen su origen en un cuaderno,  o a veces en una hoja de mis Diarios. Casi siempre los escribo emocionado o con desesperación. A veces la necesidad de escribir es tan fuerte que soy capaz de posponer cualquier responsabilidad: deberes, relaciones. Luego transcribo los cuentos a la computadora, donde los dejo reposar algún tiempo. Días, semanas, meses…años. Entonces, los releo, edito, y subo al blog mis textos preferidos. Los que no sobreviven son arrojados a la papelera de reciclaje. Y créanme, soy muy selectivo. No en forma pretenciosa, sino que he escrito un montón, y he reciclado en igual cantidad. En el colegio hice 5 novelas de cientos de páginas, pero terminaron en la papelera. Y en dos ocasiones he borrado carpetas con cientos de cuentos.

El origen de mis historias no se debe a la sobrevalorada inspiración. Hay quienes tienen talento y no saben expresarlo, y hay otros que forjan su talento a base de trabajo y paciencia. Talento, don o cómo se llame. En mi caso vivía prácticamente solo, así que desde pequeño inventaba historias para mis juguetes. Así que he hecho historias desde que recuerdo. Ahora escribo en una suerte de reto personal, por ejemplo, cuando estoy leyendo algo y digo: yo puedo hacerlo mejor; o a veces trabajo con palabras, hechos no literarios como ir al baño y u otros. La mayoría de las veces escribo por estar perturbado, ya sea por motivos personales o literarios. También es un reto mis ejercicios literarios, con diferentes temáticas con un espacio de 10 hojas cada una. Aquí algunos ejemplos.

¿Qué es el contexto? El espacio y tiempo donde existes. Me parece demasiado limitante escribir sobre tu ciudad, tu barrio, tu país… Ser original significa remitirse al origen, pero yo no lo interpreto en forma ancestral, sino a los primeros encuentros entre humanos y  cosas. Cuando escribo una calle, no me importa qué calle es, sino lo que ahí pasa, y a quién le pasa. Un cuento tiene que defenderse solo. Sólo los malos escritores están felices de dar entrevistas para explicar sus simplísimas historias.