Mi camino literario IV

Este cuarto paso es el que no doy.

Y no estoy muy seguro si darlo, ni cómo darlo. O si puedo hacerme para atrás y mantenerme en mi tercer paso.

Si conociera otro como yo, fundaríamos una corriente literaria, o por lo menos, un grupo literario. Claro, asumiendo que nos gusta la escritura. (En lo personal, creo que un complemento ideal para mis textos sería un dibujante).

Más bien, estoy en pausa. Yo ya dudaba de mis palabras antes de estudiar Comunicación. Tras terminar la universidad, aprendí poco en mucho tiempo, y solo conseguí teorías para confirmar mis sospechas. Ya ni siquiera dudo antes de escribir en mi diario. No escribo, convencido de que todo es mentira, y para mentir, prefiero redactar una buena ficción.

El problema de una buena ficción es que su repercusión escapa al papel. A menudo se dice que el arte no puede cambiar el mundo. Es cierto. El arte no cambia el mundo sino las personas, más específicamente, la mente de las personas. El arte puede cambiar eso. Congelar un momento de la vida y exponerlo. Por ejemplo, ver los ojos de un mendigo en una fotografía, pincha mucho más el corazón que verlos diariamente en la calle.  ¿Cuestión de insensibilidad? No, es cuestión de costumbre. Así como una mentira repetida muchas veces puede convertirse en verdad, una imagen escalofriante que siempre está a la vista, poco a poco pierde su capacidad de impresionar/alarmar a la gente.

Sé que mis textos deberían tener un enfoque social pero temo que entonces debería limitarme a mi contexto, y no hay razones especiales para hacerlo. Las mismas estupideces/incoherencias que encuentro aquí, seguramente existen en otras partes, con mayor o menor intensidad. ¿Debería abarcar el mundo? Tampoco lo creo. La humanidad no es una de mis preocupaciones. La Humanidad no es más que la mayor de las masas, y ya se sabe que las masas son más pasión que razón.

Quizás debo dejar de lado este enfoque social. Quiero decir, implícitamente, siempre ha habido un enfoque social en mis textos, es inevitable. Lo que sí evito es nutrirme solamente de mi alrededor. Lo humano -en singular- me importa, me preocupa. Y eso no se divide por territorio sino por circunstancias. Y en este mundo solo existen dos circunstancias: vivir o sobrevivir.

Sí, lo más seguro es que no de este paso. Lo que sí voy a intentar es ser más directo en mis cuentos. La maldad ya no estará sugerida ni poetizada, sino que estará en forma explícita. El mal ya está en el mundo. Cada persona encuentra lo bueno y por eso existe la esperanza. Yo no quiero eliminar la esperanza de los demás, solo recordarles que el mal perdura en el mundo, y este no desaparece con negarlo.

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