Microcuentos Tuiteros 40

El saco había sido abrazado por muchas personas, pero ninguna otra prenda lo había abrazado a él.

El casi ahorcado: Y la soga podrida, le salvó la vida.

Sin darse cuenta se encontró cruzando la calle, pero ya era demasiado tarde.

Eran solo notas, hasta que alguien tomó su mano, la miró a los ojos y le dio vida a la música.

No llegó tarde, pues nadie lo esperaba, y solo la luna llegó a despedirlo, cobijándolo por última vez.

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