Microcuentos Tuiteros 44

Y el abrazo quedó ahí, flotando, pues el ensayo había terminado, y la chica corrió a cambiarse.

Terminada la lectura, el libro tenía su propio final aguardando, y engulló la mano del lector.

Después del salto mortal, la bailarina ya no fue la misma, se perdió en el horizonte.

La torre más alta no pudo nada contra el abrazo del dragón.

Más que movimiento, su baile era una sonrisa.

 

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