Microcuentos Tuiteros 50 (edición especial)

Generalmente estos posts tienen 4 o 5 microcuentos, pero por el ser post número 50, tendrá más, ¡muchos más!

No tiene nada que ver con un aniversario de la primera vez que posteé mis 10 primeros microcuentos tuiteros, allá por marzo de 2011. Solo quise hacer una compilación de mis microcuentos favoritos. Primero intenté escoger 25; no pude hacerlo, luego no llegué a 50.

Como dato adicional, les cuento que uno de estos microcuentos inspiró un cortometraje que me gustó bastante :

 

 

Y ahora, sin más introducciones, esta es mi propia selección microcuentera.

 

 Animales

Apenas eran unos granos de arroz derramados, pero para la hormiga fue la avalancha que se llevó a sus padres.

No recordaba nada al despertar. Se paró sobre la punta y se dejó llevar. Así empezó la nueva vida de la pluma sin pato.

Un mal día para ser pájaro, dijo el ratón, y regresó a su bote de cartón, a resguardarse de la tormenta.

Y cuando al perro fue abandonado a su suerte, las pulgas también lo abandonaron.

La hormiga se fue, y el orgullo del césped fue pisoteado por los jugadores de fútbol.

En el día era un cuervo temible, y de noche, le daba sombra a la rosa.

 

Cambio de perspectiva 

Tenía cuernos afilados, garras grandiosas, y unas terribles ganas de jugar como toda mascota.

Terminada la lectura, el libro tenía su propio final aguardando, y engulló la mano del lector.

Aguardaba en el libro como si fuese un personaje, pero era sólo una hoja entre las hojas.

Se preparó toda su vida para ser una flecha, pero nada la preparó para tomar una vida.

Y en el boca del gigante, el diminuto dentista empezó su lucha contra las caries.

La mirada filosófica, libro en mano, maquillaje blanco. Apenas vestía anteojos.

Iba a sacar un conejo, pero el sombrero se tragó la mano con mago y todo.

Y al fondo de la lavadora, la media naranja.

 

 

Fantásticos

Ni restos de nube ni canguil en flor. Apenas un sembrío de algodón.

La bruja mandó a pasear a la luna, y continuó espiando cómo se desvestía el hombre lobo.

Parecía que daba un simple paseo por el bosque, hasta que se convirtió en lobo y empezó a cazar.

De repente una pluma, luego otra, y otra, el cielo deshaciéndose en pájaros.

Tenía un destino, un remo y un bote. Solo le faltaba un mar.

Atrapó las plumas, pero ni rastro del ángel.

 

 Lugares comunes (reinventados/reciclados)

Temía envejecer sola, hasta que otra aguja cayó dentro del pajar.

Como árbol, su vida terminó abruptamente. Como guitarra, le cantaba a la vida.

Planeado el complot contra el frutero, la cáscara de plátano se dejó caer, inocente.

En su papel de payaso, el asesino era muy convincente: mataba de risa a su público.

Estaba a punto de salir cuando se sintió indispuesto. Después, solo se dispuso a permanecer sentado.

 

 Tiempo

Cuando el unicornio lo embistió, era demasiado tarde para despertar.

Inclusive a su propio llanto llegó tarde, y era el único feliz en medio del velorio.

Con el tiempo, el anciano dejó de ser un extraño, y empezaron a llamarle abuelo.

Mañana será otro día glorioso, dijo el soldado quitando la sangre de sus municiones.

La maternidad la había cambiado para bien, pero para el cazador ella era simplemente una presa más.

 

Otros:

Él sonreía y la gente le sonreía al pasar. Pero solo él veía al mundo hundirse en llamas.

Mientras la bailarina arrancaba suspiros, su novio arrancaba las pertenencias de los espectadores.

La dieta no contaba con el dulce susurro nocturno de la refrigeradora.

Y el papel se arrojó a la punta de la espada, para no herir su orgullo desafilado.

Se dejó arrojar a la basura, pues como jaula jamás dejó un pájaro sin libertad.

Entre sueño y sueño, no sabía si había dormido con ella, o simplemente despertó a su lado.

Un mar a sus pies. Su brazo derecho a la derecha, el izquierdo a la izquierda, y un puente alejándose a sus espaldas.

 

 

 

 

 

 

Bonus: Microcuentos de lápices

En la vejez, el lápiz le agradeció por su larga vida al papel carbón, y se extinguió en su sombra.

A pesar de su brillo metálico y sus bordes afilados, el papel aluminio no pudo contra la punta de un lápiz.

El lápiz perdía la cabeza a diario, pero su corazón seguía intacto, bombeando sobre cualquier papel.

El lápiz recibió la muerte con una sonrisa, pues todas las tristezas que contó fueron ajenas.

 

 

Cuando hablo de inspiración, a menudo ataco a los best-seller y a Hollywood. Bueno, este es un video humorístico contra Hollywood (está en inglés) (ya hablará contra los best-seller en otra ocasión).

 

 

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