Microcuentos Tuiteros 53

Mientras se maquilla la amargura desaparece del espejo. En un par de horas volverá a salir de Hado Rosado.

No era que a la tortuga le faltaban ganas para jugar, el parque le quedaba demasiado lejos.

Sonreía, tenía cierta inocencia en sus ojos pero la sangre en sus labios delataba su crimen.

Y a la noche, las sobras de la fiestas son recogidas y se convierten en banquete.

Por el bien de la música, la flauta atrapó la lengua del flautista desafinado.

¿Sin comentarios?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s