Microcuentos Tuiteros 57

Ahora era un mueble con un florero encima, una flora insignificante comparada con la del bosque.

Tras la mala voluntad de los barrenderos, terminamos reencontrándonos, pisoteados bajo la misma suela.

Tenía la oscuridad y el frío propio de la noche, pero era un amanecer, y pasó inadvertido. 

No supo qué cayó primero, si la hoja o su lágrima. Pensando, olvidó su llanto. 

Sus crímenes no le provocaban pesadillas. Era feliz en cada crimen.

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