Microcuentos Tuiteros 63

Ya sin su humano, los zapatos echaron a volar, finalmente libres.

El caballo no sobrevivió para ver el amanecer, murió galopando hacia la libertad.

Lo más doloroso para el cartero fue perder todas sus cartas de amor en el aeropuerto.

La sangre santa dividió a los asesinos entre los que se arrepentían y los que querían otro profeta.

El rey tenía una sonrisa muy convincente: el inocente se sentía culpable, e inclusive agradecía su sentencia.

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