Microcuentos Tuiteros 68

Muchos años después recordaría el disparo y lloraría, deprimido. No ahora. Ahora acaba de cobrar de venganza y sonríe.

Después del último diente, la sangre continuó saliendo, pero se había quedado sin palabras.

El trámite para vivir en el basurero fue tan largo que se quedó viviendo en la sala de espera.

Y cuando lo eligieron, se dio cuenta de que había nacido para servirse a sí mismo.

Como no hay escalera a la luna, conserva la cordura hasta subir al último piso.

Internet Persona en Flickr

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