18 cosas que las personas creativas no hacen igual que el resto (I)

Es título es a razón de este otro post donde se trata el tema. Y simplemente se me ocurrió contar cómo hago yo esas cosas.

  1. Soñar despierto: es una actividad en las que raras veces me interrumpen, ya sea porque lo hago cuando estoy solo, o alejado de las personas, o simplemente porque nadie se atreve a acercarse. Suelo soñar despierto con las ideas de películas que se me ocurren y que nunca terminan en guión. O sueño con lo que me pasará en el día cuando tengo actividades para todo el día. Cuando no hay nada planeado, no me preocupo, porque lo que tenga que suceder sucederá. También, cuando tengo un sueño muy alegre/fantástico me gusta intentar recordarlo en su totalidad, jugar con las posibilidades…
  2. Observarlo todo: soy observador cuando no tengo un libro a la mano y debo concentrarme en algo. A veces también tengo que ponerme a ver con atención para no pensar estupideces/tonterías. No siempre soy observador, pero cuando me pongo a atender me fijo en las personas y en el lugar. Miro bastante antes de acercarme e interactuar. Y si no quiero interactuar, me siento a soñar despierto o busco alguna ventana, donde en ocasiones encuentro fumadores de conversación interesante.
  3. Elaborar horarios propios a su medida: yo puedo adaptar mi horario a mi trabajo. Si tengo que salir temprano, pues madrugo a escribir, a las 3, 4 o 5 de la mañana. Cuando no, me encanta escribir entre las 10pm y las 2am. Es porque a esas horas la casa está más silenciosa, y me gusta escribir con la luz de una lámpara. Aunque también puedo escribir a plena luz del día, después de una buena lectura.
  4. Reservar momentos de soledad: en mi caso, los necesito mucho, especialmente cuando he estado interactuando con personas durante todo el día, sean extrañas o no. No siento cansancio sino simplemente me siento más extraño, hipócrita y otros adjetivos negativos. Tengo sentimientos desde la ira hasta la tristeza. Necesito la soledad tanto por el silencio como para recordarme quien soy y por qué hago las cosas. Pero más que nada, la necesito porque cuando estoy solo puedo dejar de pensar en cómo actuar.
  5. Saber aprovechar los problemas que plantea la vida: pues sí, ya que saco mi humor de la tristeza y las contrariedades. Afortunadamente, me gusta pensar en todas las posibilidades, y claro, cuando algo sale mal, ya estoy medianamente preparado. No negaré que en ocasiones hay momentos en los que estás a punto de derrumbarte, que sientes que no hay sentido en avanzar; yo creo que solo entonces, cuando se está en el fondo y no se vislumbra nada, uno se enfrenta a sí mismo y se reinventa.
  6. Buscar nuevas experiencias: aunque tengo cierto deseo aventurero vinculado con la noción de verdadera amistad, no soy alguien que sale a buscar la aventura cada día. Solo estoy dispuesto a afrontar lo que ocurra, y claro, eso ha ocurrido algunas veces. Añadiré que sí me gustan los deportes de alto riesgo, y si tuviera dinero saltaría en paracaídas, aprendería a surferar… no obstante, debido a que no veo sin mis lentes, tengo bien claro que realizaré algunos deportes extremos cuando me opere los ojos.
  7. Caer y volver a levantarse: desde que tengo memoria, sé que esta idea se relaciona a lo laboral pero, bien o mal, yo siempre la he asociado a un nivel personal, de sentirse lo peor del mundo hasta ser amigo de uno mismo. Solo en este sentido me caigo y me levanto. No sé si sea un círculo viciosa o solo una especie de ciclo, y siempre se genera por: acumulación de decepciones, creación de preguntas, pérdida de rumbo. No busco socorro ni comparto mis confusiones; yo mismo busco y encuentro una nueva forma de continuar.
  8. Plantear grandes preguntas: lo que pregunto generalmente afecta a las relaciones humanas, y claro, no es algo que muchas personas puedan hablar sin empezar a deprimirse. Otras preguntas abarcan la vida, la muerte, la religión, y varias convenciones sociales. También cuestiono las ideas patriotas, y sobre el amor que resulta de la contemplación o simplemente un cruce de miradas porque, ¿cómo se puede amar a quien no se conoce?
  9. Observar a las personas: a veces, en medio de una pequeña multitud, necesito estar solo, y en eso momento me pongo a observar a los demás. ¿A qué responden sus ropas, su forma de hablar?, ¿por qué usan ese tono?, ¿cómo son en casa?, ¿cómo se comportarían en otro lugar?, ¿quiénes son sus amigos?, ¿qué pensará de mí? En la calle cuando veo a alguien que destaca por alguna razón, no tengo más que mirarlo y hacerme las preguntas que surjan del contexto.

Aquí las siguientes 9 cosas

 

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