51-55

51
La guitarra no supo que era su último concierto, hasta que la estrellaron contra el suelo. Nadie se compadeció de su dolor: los gritos de las personas estaban con el asesino de instrumentos. La batería empezó a temblar.

52
De su experimento fallido, ya nadie se acordaba. Inclusive se habían olvidado de él, o lo daban por muerto. Y como cada mañana, el científico miniatura cabalgaba sobre su gato hacia el jardín, entregado a su nueva vida de agricultor.

53
Pensó que solo se había quedado dormido un par de horas más, no días enteros. Y por su descuido, la ciudad había dejado de contar con él, ya no tenía privilegios. Como las autoridades no lo reconocían, los demás ciudadanos también hicieron caso omiso de él. Sus parientes no lo recordaron hasta el momento del entierro.

54
Cuando el ciudadano aceptó su locura, las autoridades extraterrestres se miraron entre ellas y sonrieron.

55
La playa parecía el lugar perfecto para probar sus poderes. En el día, la chica manipuló  las olas según su voluntad, pero el mar empezó a vencerla en la noche, y tuvo que abandonar la lucha. ¿Algún día podría controlar el agua de la noche? Entonces vio cómo un barco avanzaba hacia ella montado sobre una ola. Sonrió.

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