56-60

56
El agua alrededor del monstruo marino estaba roja en su totalidad. Apenas quedaban algunos hombres, y la bestia no parecía debilitarse. Pensó en apuntar a los ojos. Seguramente, si no podía verlos, la bestia no podría esquivar, ni mucho menos defenderse de los ataques. Sí, tenía que apuntar a los ojos. Pero el tentáculo fue más rápido.

57
Despertó sobre el suelo. El cuerpo le dolía, mas no había rastros de sangre. Se levantó lentamente y se sacudió el polvo de la ropa. El camino de tierra le resultó familiar así que siguió andando. No estaba muy lejos de casa. No dio ni dos pasos cuando sintió que olvidaba algo. Volvió, recogió la botella de tequila y siguió andando a su casa. La fiesta había sido un éxito.

58
Parecía una reunión familiar, o un encuentro de amigos. El ruido de conversaciones y risas se esparcía por todo el lugar y hacia cada rincón. Cuando hablar no era suficiente, alguien se levantaba y presentaba una pantomima. Todo era algarabía hasta que llegó el director de la orquesta. Cada cual recogió su instrumento, y siguieron con el ensayo.

59
Supo que se había perdido cuando quiso escuchar a sus compañeros y no percibió nada más que los sonidos del bosque. Cuando las ramas del árbol más cercano lo atraparon, sus gritos tampoco fueron escuchados.

60
Después del beso, la noche le resultó menos amenazadora, y de su amor quedó un cadáver sonriente junto a un contenedor de basura.

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