Comprando ropa

Comprar ropa es una de las actividades que más evito… y una en la que más me demoro, cuando finalmente me entrego a ello. Como cuando compro películas. Déjenme explicar esta aparente contradicción.

No me gusta comprar ropa porque nunca encuentro algo que realmente me guste, me haga feliz. Pienso que sin este detalle, cualquier prenda cumpliría su función vital, es decir, cubrir nuestra desnudez en público. Y para eso hay una gran variedad de productos y accesorios. Entonces, a falta de una prenda feliz, y después de dar varias vueltas, empiezo a escoger las prendas según las que más necesito, que más me sirvan… y luego empiezo a concentrarme en mis colores favoritos.

Tim Parkinson en Flickr
Tim Parkinson en Flickr

No sé cuántas horas he pasado buscando una camiseta, un pantalón, o un par de zapatos agradables. A veces voy de un centro comercial a otro, o visito varios locales de un mismo centro comercial. En ocasiones recorro el lugar antes de almorzar, y después continúo. Como generalmente uso medias dispares, en ciertas ocasiones los vendedores de zapatos se han reído de mis calcetines. Y como no me gusta ir a los vestidores, aprovecho algunas técnicas para medir la ropa sin ponérsela (saben de otras, por favor compártanlas):

  • medir el ancho del pantalón alrededor del cuello.
  • colocar una camiseta solo por las espaldas.
  • medir un calcetín en el puño (desde la punta hasta el talón).

Mi problema con la ropa viene desde el colegio. Recuerdo que durante una época quería tener ropa de marca, tanto porque mis amigos de entonces también las usaban, como porque me parecían mejores y bonitas. Luego tuve una época hippie en la que decoraba mis camisetas viejas, y hasta me hice unas rastas que finalmente tuve que cortarme, cuando encontré un bicho en mi cabeza.

De todas esas experiencias me quedé con que debía conseguir suficiente dinero para poder mandar a hacer mis propias prendas. Y claro, ya con un trabajo fijo eso parecería estar cerca, pero no es así: estoy estudiando música, y ahorro para mi posgrado. Quizás en Literatura, o Antropología, o Semiótica. O un pregrado en Música. Quién sabe…

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