Días de peros

Foto de Timsamoff

1
No ha sido en la plaza sino en el parque, de nuevo a correr. Una persona, otra, otra, bocas y sonidos interrumpidos por colores. Brinco sobre basureros y esquinas, avanzando, avanzando… Mis prendas parecen arder contra mi cuerpo. Aterrizo con un gran salto. Tengo las medias húmedas, el cuerpo empapado en sudor… Busco a mi amiga en las bancas, en los columpios… No llega. Aprovecho para respirar y atar mis cordones. Ni bien asiento la rodilla, una mano aprieta mi hombro por la espalda y algo pincha mi vientre. Espero una patada, una amenaza o algo. Una pequeña mano hace girar mi cabeza, y reconozco a la agresora. Ni siquiera abro la boca y cientos de reclamos explotan contra mi cara. Respondo con muecas y gestos de dolor. Ella se enfada y se voltea. Me acerco despacio, decisivo. La abrazo mientras se deje abrazar. Atinamos a despedirnos (a oído ajeno, lo nuestro no parecería una despedida), se ríe y me grita: ¡mejor suerte mañana!
1’
Me bastó ver su espalda una vez más para decidirme a cerrar el libro. No consigo la canción, imposible culpar al ambiente por la torpeza de mis dedos. Ni siquiera recuerdo qué leía; el llamado de la música es más fuerte. Siento el llamado del baño, ¿en qué manos encargar esta guitarra para que no me quite espacio en el baño? Cuando empezó a dar vueltas, me decidí a pedirle su guitarra. Ni modo, al baño con todo esto. ¿Cómo!, ¡se lleva la guitarra!, ¡oye…! Y ahora… apenas puedo sentarme, no se diga alcanzar el… ¡no hay papel! Será atrevido golpear la puerta, pero en realidad necesito su guitarra: esta melodía no deja de vibrar en mi cabeza… ¿Oye, puedes prestarme la guitarra? ¡Claro!, ¿puedes pasarme papel? Claro, ¡gracias! ¡Gracias!

1’’
«estamos en Verde, µæĐœ llover con toda probabilidad» lee la niña antes de acostarse. La luz apagada, la cama mecida con el temblor ferroviario; oscuridad y movimiento, proliferación de sombras todopoderosas: Ayer bailaban bajo mis pestañas, y mis sueños si poder entrar, y la madre cubriéndose los ojos antes de apagar la lámpara, porque no quiere ver el vacío de su hija. Imagina una almohada, cortinas, una cama y una habitación que no está vacía. Lo ha inventado y memorizado todo, desde la forma del colchón hasta los lunares de la niña. Pero estamos en Verde, piensa la mujer, acariciando su vientre, la idea de un embarazo nocturno.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. elutopico13 dice:

    Enhorabuena por su Blog. Le dejamos el nuestro recién creado por si quieren pasar a verlo: https://liricareunida.wordpress.com/

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