Feo

Tras la ventana de un sencillo cuarto, la madre aparece y desaparece, como una sombra a color.

Madre: No viene mi hijo…
Primogénito: ¿Cuál?, ¿el feo?
Madre: Sí, el… ¿Qué dijiste!
Primogénito: ¿Dez?
Madre: Sí, Dez. Ya es muy tarde y no llega.
Padre (acercándose): Mamá, su comida ha dejado de enfriarse…
Madre: ¿Qué!
Padre (eructa): Que su comida ya está a salvo en mi barriga.

Después de insultar al padre, la madre atraviesa la habitación. Recoge un saco y sale presurosa hacia la calle.

En respuesta a la palma femenina que revuelve algo en el aire, el joven dilató sus labios e infló sus cachetes. Sus respectivos ojos se enfocaron mutuamente, pasando por alto la multitud entrometida. Pese a todos, los antisociales en cuestión lograron reunirse. Tras despegar sus labios y devolver cada lengua a su lugar, el joven recordó que lo ignoraba todo sobre ella. Ante la imposibilidad de un reencuentro, la persiguió hasta tenerla cara a cara. Tras varios besos, el joven se preguntó: ¿por qué no seguirla más? Ella pensó: ¿por qué no mentir un nombre, una dirección?

Ahora, el chico busca una calle Caracol, donde exista una chica llamada Yema.

Sankarshan en Flickr

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