Ante todo lo humano (parte 2)

El ensayo empieza por acá

Esto demuestra una empatía entre el autor y sus contemporáneos, que refleja un descontento colectivo  (en el que se incluía) y una preocupación por decir lo que estaba pasando: una historia al margen de la Historia. Esta segunda naturaleza está inmersa en un ambiente político de peso gigantesco que, con el paso del tiempo, se distancia más de la sociedad que vivió la Revolución Rusa, y se aproxima a la soberanía individual, la creación artística, el amor y la misteriosa geografía de los destinos.

La historia del libro corresponde a individuos del montón, frecuentemente olvidados por la Historia. No tienen un destino digno de ser escrito, lo cual no los hace menos merecedores de ser mencionados. Pasternak se sintió preocupado por esta omisión injustificada, y su forma de recuperarla y reclamarla fue escribir la novela. Sin desmerecer a la Historia ni llevarle la contraria, pues en conjunto, se empieza a inferir un orden y un sentido.

Con la novela se vive la Historia, algo casi imposible de lograr. Es fácil escribir una novela histórica sobre un personaje histórico. Es una experiencia periodística, literaria, y podría pasar hasta por reto personal. Pasternak no se inventa otra Historia. Cuenta su percepción, su desacuerdo. ¿Pasternak eligió aleatoriamente el nombre y el oficio de su protagonista? En alguna parte leí que Yura significa vida, lo cual reafirmaría la intención del autor, de destacar al individuo sobre la colectividad. No al sujeto como héroe o víctima, sino como símbolo, ¿de la vida?, ¿del destino? Cada lector puede decidir lo que simboliza.

The Society of Swedish Literature in Finland en Flickr
The Society of Swedish Literature in Finland en Flickr

Que además Yura sea médico, nos dice mucho sobre el autor y su forma de enfrentar la revolución: un doctor, al contrario que los militares o cualquier persona armada, se dedica a preservar la vida. Inclusive así se mantiene la idea de lo individual: suena esperanzador, pero en realidad es absurdo creer que un solo médico puede salvar a la humanidad. Tal vez al inventar una nueva fórmula para evitar enfermedades. Es utópico creer que, de vida en vida, un doctor puede curar a la humanidad. Lo individual se presenta a lo largo de la novela, en oposición a lo que se esperaría de semejante tema, mediante el vínculo con las dos naturalezas que mencioné antes.

Hay momento específicos en los cuales la naturaleza llega a ser más contundente que lo sucede con los personajes. No es un simple espacio, o un adorno elaborado. Ella también es protagonista de una sensación, por ejemplo en las escenas de nieve, casi siempre acompañadas por una brisa u otro indicio de viento, que significa mucho más que eso: en el silbido del viento, puede estar su lamento por verse enfrentada a tanto derramamiento de sangre. La naturaleza es un testigo forzoso de la estupidez humana. Está al alcance de la mano como la ternura, el afecto que Pasternak sintió en las tierras donde nació y escribió.

 

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