Microcuentos Tuiteros 98

Y después de días de automutilaciones, el robot finalmente sonrió para su difunto dueño.

Cuando se dieron cuenta de que no era una estrella fugaz, fue demasiado tarde.

Retiró la mano a tiempo y se salvó de la caricia.

Pero el pájaro no salió de la hoguera, y nuevamente se reanudó la búsqueda del fénix.

Meghala Akashe Pori en Flickr
Meghala Akashe Pori en Flickr

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